LIBROS, DOCUMENTALES, FACEBOOK...

"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

https://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view

"Te seguiré hasta Tomebamba", cuarto libro y nueva bitácora con más de treinta experiencias, vomitadas desde las vísceras, que arrancan en Egipto, recordando a un padre, y terminan en la ecuatorial Tomebamba honrando la ilusión mundana de una madre, viajera todoterreno, durante la efeméride del cuarto aniversario de su fallecimiento:

https://drive.google.com/file/d/1r-6Knudk3AKzvE3iEyhjJaAAMPD3YFAg/view

"Viajar, Acto de Fe", quinto libro y enésima vuelta de tuerca que pretende concienciar, en base a textos íntimos, sobre la necesidad de reparar lo interior comprendiendo y solidarizándonos con lo exterior. Perseverar en la empatía con otros seres de diversas culturas, en definitiva, incluso por encima de las terribles circunstancias emocionales o el tiro de gracia descerrajado por un virus capaz de grabar a fuego por qué nunca resultó tan complejo viajar, por qué nunca tan gratificante:

https://drive.google.com/file/d/1gDPpMCZSlJdimDYXTuONXYJgig9uwsYY/view

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

Facebook y últimas noticias:

BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

lunes, 25 de julio de 2022

Cuatro meses en el sudeste de Asia continental o "Covid Reopening" (vídeo final)

Venga, pues ya subida la versión definitiva y unida de aquellas bitácoras audiovisuales que fui grabando a lo largo de cuatro meses, desde enero hasta mayo, en cierta aventura asiática que nunca se sabía cuándo o por dónde continuaría. Tiempos turbulentos y de incertidumbre, finalmente las condiciones de acceso a los países del área se fueron relajando y pude entrar desde Tailandia en lugares como Camboya, Vietnam o Laos solo para comprobar que la infraestructura turística que yo conocí era cenizas en muchos casos. No fue un viaje agradable, lo sabía antes de subir al avión, pero sí era el viaje más necesario que haya hecho jamás si solo por la necesidad vital de volver a recorrer esos lugares donde tanto disfruté, junto a esos rostros que tanto sufren al antojo de estos vientos de zozobra. Lisa y llanamente, ese era mi lugar por tantos motivos que solo atañen al corazón.

lunes, 18 de julio de 2022

A tu lado

Sonaba un viernes al mediodía, acaso porque nadie deseaba decir adiós... ¿Acaso por qué? Porque te lo prometo, el domingo noche el azar seguía sin existir, será, será... Tres mil millones de kilómetros en mis pies y solo un milímetro que no sé cómo recorrer hasta tu corazón seco de llorar. El único que siempre deseé... Aunque esta vez la lágrima no hallara mar para sumarse en el Sáhara de mi mejilla porque, sencillamente, mi desierto, principio y fin, siempre fuiste tú. Sin acaso me derrito en Gabierrota, incapaz y febril, a un milímetro que ni un millón de himalayas

sábado, 16 de julio de 2022

México 8.0-Guatemala 4.0 (vídeo final)

Ale, pues finiquitado el apartado de vídeos por una temporada (o quién sabe si para siempre). En este se resume el paso por tierras mexicanas y chapinas junto a mi hermano Roberto el pasado otoño. Recorrido lineal desde Valladolid, en Yucatán, hasta Guanajuato con remate en Tulum. Por el camino una miríada de vestigios arqueológicos, pueblos coloniales y entornos naturales de belleza inigualable. 

P.S. A cuenta del viaje a Marruecos he de reconocer que no estoy muy motivado, y viendo el caos en que se está convirtiendo el mero hecho de desplazarse en avión incluso más. Ahí ando dándole vueltas, pero quizás no me merezca la pena esa historia y deba plegar velas a la espera de otros vientos...

lunes, 11 de julio de 2022

Atitlán y Chichicastenango

Una de las clásicas paradas cuando se visita tierra chapina se da en el entorno del lago Atitlán, donde además de disfrutar de su belleza deslumbrante se puede uno acercar al pintoresco mercado de Chichicastenango, repleto de indígenas quichés y hasta cachiqueles del cercano Sololá. Se solía argumentar que era un mercado muy enfocado al turismo pero, dentro de esa mínima lista de beneficios que ha traído aparejada la pandemia, las dos veces que lo he visitado en los últimos meses me he topado con un mercado absolutamente genuino donde el único turista extranjero pasaba a ser yo. Es seguro que volverá a tornarse un lugar turístico porque la belleza natural y étnica de esa región es brutal pero, a estas alturas, yo aún saboreo las estampas fabulosas que me regaló su mercado o el especial recogimiento con que viven ese sincretismo religioso tan suyo, enfundado de catolicismo pero preñado de ritos ancestrales.

jueves, 30 de junio de 2022

Valladolid, un Yucatán genuino y de bolsillo

Parecía algo extraño que a apenas dos horas de Cancún pudiera existir un reducto colonial tan relajado e impermeable al turismo de masas. No obstante, esa realidad hecha sensaciones placenteras, imagino que amplificadas por la pandemia, me llevaron a cogerle un cariño infinito a la ciudad de Valladolid y a sus cenotes periféricos, catalogados entre los más hermosos de Yucatán en el caso de estos dos que os dejo en el vídeo y que responden al nombre de Xkekén y Samulá. No estoy seguro del todo pero creo que es la ciudad mexicana en la que más tiempo he convivido en los tres últimos viajes pandémicos por tierra azteca, y los motivos son evidentes. Quede claro que me gustó bastante el Cancún urbano y anónimo por su evidente raíz mexicana pura, pero he de reconocer que los amaneceres o luminosas puestas de sol en su zócalo, la gastronomía y la variedad de atracciones en Valladolid, llámese museos humildes, arquitectura de época virreinal o cenotes por decenas, me conquistaron por completo.

domingo, 26 de junio de 2022

Intro México & Guate 2021

Subida a Youtube la intro de lo que será el próximo documental, centrado en amplias zonas de México y Guatemala que recorrí con mi hermano Roberto el pasado otoño de 2021. Sábado noche y, por alguna extraña razón, me apetecía montar esta breve muestra de todo lo que vendrá a modo de resumen o pinceladas de otro viaje fabuloso con el cual rematé la enésima etapa viajera de mi vida, marcada por la pandemia, antes de la catarsis que supuso regresar a Asia a primeros de este año ;-)

miércoles, 22 de junio de 2022

Brasil 4.0 (vídeo final)

Subido el último vídeo montado que resume el paso durante algo más de un mes por tierras brasileñas. Entre septiembre y octubre de 2021 tuve la fortuna de nuevamente viajar por Brasil, en una cuarta ocasión, durante la cual arranqué por el estado de Maranhao para ir recorriendo, sucesivamente y en compañía de mi hermano Roberto, que se me unió en la capital de Pernambuco, Jericoacoara, Fortaleza, Recife, Porto de Galinhas, Maragogi, Salvador, Parque Nacional de Chapada Diamantina, Río de Janeiro, Paraty, Minas Gerais a caballo de Belo Horizonte, Barbacena y pueblos coloniales, rematando, inmejorable colofón, en las cataratas de Iguazú. Otro viajazo memorable a un país de diversidad apabullante cuya calidez natural y humana obligan a regresar, al menos en mi caso, cada cierto tiempo desde que lo descubrí.

miércoles, 15 de junio de 2022

Río de Janeiro

Una parada inexcusable en cualquier itinerario brasileño ha de ser, indefectiblemente, en la vieja capital y, en opinión de una mayoría (yo incluido), ciudad más hermosa del planeta. Sucede que Río de Janeiro no solo aglutina una naturaleza desbordada con playas hermosísimas y vergeles tropicales que se acodan al abrigo de sus célebres morros, farallones de granito que motean el horizonte en cualquier dirección, sino que además es una ciudad que sabe regenerarse constantemente para fusionar de modo único historia, tradición, folclore y vanguardismo. En esta cuarta visita que hice con mi hermano Roberto tuvimos tiempo de visitar sus clásicos por antonomasia (Pan de Azúcar y Cristo de Corcovado), el fabuloso jardín botánico enclavado al pie de la Floresta da Tijuca (único parque nacional urbano en el mundo), el área del Arpoador con sus fantásticas playas y la zona centro, donde se mezcla el corazón colonial con elementos modernos del estilo del Museo del Mañana, cuyo edificio es otra obra iconoclasta del controvertido arquitecto español Calatrava. En el siguiente fragmento tampoco aparecen expuestos a fondo los encantos cariocas debido a que son todos ellos rincones que, de hecho, han aparecido en vídeos anteriores.

jueves, 2 de junio de 2022

El "Caribe brasileño"

Entre Porto de Galinhas y Maragogi hay un reguero de entornos paradisiacos gracias a playas de fina arena y coral accesible con solo zambullirte junto a esta costa que recibe el apodo de "Caribe brasileiro". Allí echamos unos días mi hermano Roberto y yo en otro de esos últimos viajes donde descubrí que, efectivamente, yo nunca he sido ni seré un viajero.

viernes, 27 de mayo de 2022

Lençóis maranhenses, un entorno hechizado

Uno de los lugares más hermosos del planeta por su naturaleza desconcertante formada por un desierto que no lo es sumado, a su vez, a unos lagos que tampoco lo son. En los Lençóis maranhenses brota otro de esos lugares que quedan grabados a fuego en la memoria de cualquier viajero y empujan un poco más a Brasil como atractivo número uno del cono sur americano, también por motivos exclusivamente achacables a la Pachamama, dada su inabarcable variedad de paisajes y entornos de naturaleza excelsa. Aluciné la primera vez que los visité en 2015, incluso mejor ha sido esta segunda vez pese a lo complejo de su clima con un sol que castiga de lo lindo, hasta límites insospechados.

martes, 24 de mayo de 2022

Brasil 4.0 (intro definitiva)

Finalmente será esta la introducción al vídeo que resuma el maravilloso viaje que hicimos mi hermano Roberto y yo por tierras brasileñas el pasado otoño. Lo repito a menudo: Brasil, valorando parámetros como paisajes, gastronomía, cultura o antropología, es el país más enriquecedor del cono sur americano. Hay excepcionales experiencias viajeras en esa región del planeta, y no niego la pasión que siento por Colombia, Perú o Argentina, pero globalmente no hay nada ni siquiera remotamente comparable al país brasilero.

domingo, 15 de mayo de 2022

Día 115: Ave Fénix de epílogo y pausa

Cierta vez le confesé a alguien, en soledad, que los viajes no se pronostican, sino que ellos te llaman. Te miran con solemnidad y parsimoniosa superioridad desde su onírico monte Kailash hasta que en un arrebato se te abren de piernas. Esperarlo nunca fue tan agradable como en mi cementerio de elefantes favorito, con la única salvedad de que ahora, doce años después, el paquidermo empieza a parecerse a mí de incómoda manera. Supongo que así es Huai Khwang, un lugar de tal poso en mi corazón que no necesito anticipar mi regreso a él porque este, lisa y llanamente, sucede de vez en cuando, con edulcorada cadencia porque no suele darme tiempo a echarlo de menos. 

Siempre he sostenido que los únicos viajes esenciales son aquellos en los que te reflejas frente al espejo la mañana del último día y suspiras por cuánto darías por poder rebobinar hasta el primer día de la aventura, a aquella incertidumbre antes de subir al avión en Barajas. Lo repito a menudo: si alguien que se las da de viajero dice que odia los aeropuertos, es un fraude. Puede ser cualquier cosa dentro del universo llamado turismo comercial, pero jamás será lo que proclama porque un aeropuerto, una estación de ferrocarril, una estación de bus, es la mínima ensenada, santo y seña grabado a fuego en el tuétano, donde no olvidar a qué estirpe se pertenece. 

Adoré tanto las nuevas estaciones en Laos como lo hice con las viejas y polvorientas. Y otro tanto a lo largo de Tailandia, Camboya y Vietnam. De viaje no pronosticado y viaje esencial ha tenido mucho esta historia que aquí termina, disfrutando de un Bangkok enérgico en los alrededores de Chatuchak o, cómo no, en ese mercado dominical de Sutthisan (sí, en Huai Khwang) de cuya comida me enamoré perdidamente en cuanto la caté, casualidad la primera vez que decidí dormir en este otro cachito septentrional de mi barrio favorito. Rambután y mangostán en Chatuchak, las quirománticas de Phahon Yothin, un clip de folios a modo de cinturón y un mundo de sabor, olor y color hecho patria cuando los perros no dejan de taimar su jadeo junto al aire acondicionado de un abarrotes de cadena asiática. De viaje no pronosticado, un viaje esencial que la próxima alborada lamentaré matasellar en cuanto el espejo me refleje mis legañas y ojeras más abultadas que nunca por propio peso de la ruta, acabaré justo ahí. Estaba donde sentía que debía estar, a donde pertenecía. Supongo que uno no elige de dónde o quién se enamora el corazón. Solo era eso. Y cuánto supura el cociente de desdicha es mi única fe, mi único camino. Resultaba tan sencillo volver a escribir de ti, madre, que preferí solo palpitar sin necesidad de resucitarnos. Entonces lo intuía, ahora puedo confesar que era cuanto precisaba. El cadáver de Ave Fénix... 

“La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia contra enemigos exteriores” 
Mahatma Gandhi 

Los ancianos juegan su partida parapetados a la sombra. Aunque haya salido un cielo turbio, en el momento en que el sol araña las nubes, cuando se desprende de ellas, castiga con fuerza. Uno es espigado y ronda los sesenta, de ascendencia china. El otro, el de los cincuenta, más regordete y puro Thai. Las piezas son de piedra desgastada, y el tablero es como una bandeja reconvertida. Todo de anticuario. Parece que van empatados, si eso existe en este juego antes de sellar tablas, a tenor del número y función de piezas que les quedan. Me quedo mirando atentamente, olvidando lo mío, tratando de anticipar el siguiente paso que nunca atino. Luego se suma un conductor de moto-sai (motos que hacen de taxi, sus conductores siempre llevan un chaleco fosforito de color naranja con su identificación), después un viandante curioso, y otro. Bajo los rascacielos y junto a un Lamborgini naranja que pasa dando gas, Bangkok se resume como un pueblo en cada esquina. Ataca rojo, se defiende blanco. Ataca blanco, se defiende rojo. La vida, en el fondo, como un tablero de ajedrez donde has de asumir que la pérdida momentánea debe llevar a la victoria. Solo la muerte es jaque mate y, según éstos y su fe en el Samsara, ni aun así. Es solo que se dan contrincantes que, a su libre albedrío, se levantan y se marchan para volver a la partida de tu vida cuando desean, para seguir quitándote piezas, para seguir trazando su plan de…, de… Onomatopeya de mueca de fastidio. Lo verdaderamente trágico, en el tablero de la vida, es que hay a quien no le importa su victoria mucho más que tu derrota. Son trileros que desprestigian el juego, que se relamen con tu ocaso. Como un gato con el ratón moribundo, éstos son quienes más se regodean en la partida, en tu sufrimiento de rey al borde del precipicio. Igual de canallas que el gato. 

Dicen que los gatos llevan una vida contemplativa. No es verdad, es meditativa. Les ves a menudo con los ojos tornados, estáticos, como un yonqui en pleno subidón. Yo creo que son almas errantes, espíritus barridos por sus acciones pasadas que viven un impasse a ver si la luz les colma y se preparan para un futuro regreso a forma humana. Son los de antes, los que disfrutaban jodiendo al rival en el tablero de ajedrez. Sus victorias fueron efímeras y ahora penan su mal karma, su sed de dolor gratuito. A veces son bondadosos y cariños, pero fingen. La mayoría se reencarnan una y otra vez sin superar esta fase. En el templo Wat Sanam Neua los ves. Meditativos, meditativos: matar, ¿para qué? No consiguen superar su estigma y librarse de aquel tablero del que no aprendieron nada. Matan por placer, como el zorro o la zarigüeya, y las palomas sanguinolentas se amontonan junto a unos pedazos de arroz aún sin aprovechar. Están saciados y vuelven a matar. Dolor por placer. En un lateral hediondo. Allí a su lado. Una paloma, un guiñapo de lo que fue, flota en una tinaja de barro a medio llenar. Es un líquido cenagoso sobre el que se levantan cuatro plumas como inciensos candentes sobre la ceniza. ¿Cuánto le duro al gato esta partida? Los espíritus de las palomas son el perdedor nato de ajedrez. Carne de cañón. Viven inquietas, revoloteando por aquí y por allá, ansiando un Ave Fénix definitivo que las saque de su condenada existencia. Qué estúpidas. 

El Ave Fénix se quemaba y renacía de sus cenizas. Ya lo hacía en tiempos gloriosos de civilización egipcia (Bennu), pero su forma griega es la que se ha estandarizado. Se parece al que asoma en un dintel de otro templo, otro cualquiera, que brilla y deslumbra en la medida en que el ángulo de sol pueda arrancar brillos diamantinos a sus cristales de fuego. Es bermejo, emprende el vuelo en un escorzo de pesadez y furia. Todos aspiramos a Ave Fénix, todos los que tres años y un día después, tal ha sido la condena de tintes carcelarios, comprendimos que el gato más amado se resiste a darnos matarile, como es su deber, y aspira a juguetear otro rato más porque se acostumbró a hacerlo por lustros. Sentado en un campanario diminuto, en la sombra tórrida, hecho un ovillo a los pies de la mitológica ave, ya no sopeso más partidas de ajedrez. “Hay ciertas cosas que, para saberlas bien, no basta haberlas aprendido”, decía Séneca y no le faltaba razón. Los hechos siempre deben pesar más que los fantasmas del cerebro, por tanto se hace obligatorio no olvidar quién tutela nuestra vida y quién pretende tanto como precisa intoxicarla. Si inviertes esa lógica, ley de llanto, estás condenado a odiar. Hay partidas de ajedrez que se repiten eternamente, entran besos y caricias, placeres carnales, elementos que distorsionan esa verdad interior de Gandhi. En el amor como en la guerra, del placer infinito de dos cuerpos hechos pasión al tajo en la yugular solo hay un paso. Tiembla el damero con ello, gime y se revuelve en estertores de placer. Caes, caes en la dependencia emocional, subyugado. Pero cuando algunos se empeñan en no ganarte por una rabia que es su naturaleza, cuando besan la bala que te enseñan prometiéndote un movimiento más, susurrando que todavía puedes ganar, entonces has de integrar metáforas como ésta para que su victoria sea tu más dulce derrota, para que el Ave Fénix que llevas dentro tenga una mínima opción de rencarnarse. Eso o condenado a paloma, otra paloma de zarpazos. No en vano, ¿acaso no lo habías vivido antes? 

Escrito en Huai Khwang, ¿en noviembre o diciembre de 2017?

sábado, 14 de mayo de 2022

Día 114: Isan y Laos en vídeo

Último vídeo que monté anoche sobre los pasados días entre norte de Isan y Laos para concluir el ciclo de esta ruta. Hoy toca día de relax, una vez que los deberes están hechos, y a la tarde ya tiro para Bangkok en vuelo desde Udon Thani.

viernes, 13 de mayo de 2022

Día 113: Luang Prabang, alma budista (y III)

El Sai Bat, también llamado Tak Bat o la ceremonia de donar comida a los monjes budistas en la alborada de cada día, ha sido el punto final perfecto a esta ruta de casi cuatro meses que aquí termina. No mucho que añadir a las imágenes pues se trata de una experiencia íntima que refleja la poderosa imbricación de la gente lao con su fe budista. En un entorno de ensueño como Luang Prabang, supongo que el misticismo que rodea a esta entrañable localidad, rodeada de montañas tupidas que siempre asoman envueltas entre jirones de niebla, empuja a que este ritual sea memoria indeleble de cualquier viaje a Laos. En mi caso, lo escribí ayer, ha sido, quizás, la primera y última vez que lo vivo. Bueno, no sé si la última, pero sí tengo la certeza de haber vivido la ceremonia de comunión perfecta entre un pueblo y su fe religiosa de modo absolutamente privilegiado al ser el único extranjero en estas calles. Rumbo a Tailandia para rematar esta historia, ordenar las dos maletas que llevo cargadas entre libros, ropa y trastos, y poner rumbo a Madrid. Empieza el verano en seguida y nada como estar en casa para disfrutarlo. 

Ah, que no se me pase, con las imágenes de estos últimos días por norte de Isan y Laos, en visita fugaz, montaré un último vídeo que, ese sí que sí, dará por completo todo el apartado audiovisual que ha marcado esta ruta compleja en tiempos de covid. Lo mío como nutriente viajero son las teclas y a eso me dedicaré en sucesivas rutas toda vez que podré, al fin, alcanzar esa libertad de fronteras, eufemismo de tranquilidad y fijación en lo mío sin necesidad de dudar hasta dónde alcanzará mi huella mañana, que tanto anhelo. Inshallah :-)

jueves, 12 de mayo de 2022

Día 112: Luang Prabang, alma budista (II)

Uno de los vasos comunicantes de Luang Prabang con Chiang Mai radica en que no es necesario buscar los templos porque estos te buscan a ti. Y eso, si eres un apasionado de la cultura y religión de esta parte del planeta, es una fortuna indescriptible. Para paladear con calma, repito lo de ayer, mientras disfrutas de la charla con los novicios o, incluso mejor, de su rezo vespertino con la puesta de sol. Estalla la certeza y se asume por qué, en ese punto absolutamente etéreo de la tarde, Luang Prabang es incomparable a ningunas otras coordenadas cuando los salmos melódicos te acompañan y abrazan por cualquier esquina. Resulta imposible, de hecho, no parapetarse en el inmediato templo anónimo, arrodillarse, cerrar los ojos y disfrutar de un, ni en mis mejores sueños imaginado cuando partí el diecinueve de enero, broche fabuloso a una tierra que me hizo viajero y aprendí a amar por, precisamente, estos instantes. 

Mañana toca regreso a Vientiane y cruzar de vuelta a Nong Khai por la tarde ya que este viaje relámpago por Laos toca a su fin, pero antes quiero darme el capricho de ver la ceremonia del Sai Bat, o la ofrenda de comida que realiza la gente local a los monjes a eso de las seis de la mañana. Nunca quise vivirla, durante mis anteriores visitas, porque leí que el turismo la había arruinado hasta el punto de juntarse más extranjeros deseosos de foto a cualquier precio que novicios u oriundos de Luang Prabang. Para que os hagáis una idea solo os comento que, tras dos años sin turismo, aún queda en el umbral de cada templo una hoja explicativa, en diversos idiomas, sobre cómo comportarse (y cómo no) durante este rito. Ojalá no me equivoque y esta sea la única ocasión que tenga de poder disfrutar de una tradición que, casi seguro, viviré por primera y última vez por el motivo citado. Por fortuna regresará el turismo que, aunque arruine el misticismo de esta experiencia, devolverá la vida a una ciudad muerta en lo comercial, realmente necesitada de ingresos que la revitalicen. Por mi parte, incluso aunque haya tenido que ser al límite, me voy súper feliz de haber podido echar un humilde capote, igual que previamente en Tailandia, Camboya y Vietnam, a esta gente lao a la que tanto debo.