LIBROS, DOCUMENTALES, FACEBOOK...

"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

Facebook y últimas noticias:

BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

martes, 18 de junio de 2019

Cien días, hasta doscientos

Llevaban unos meses los vuelos reservados pero es ahora, de regreso de Tailandia, cuando toca empezar a perfilar el próximo viaje, una nueva escapada de cien días. 

Con la mochila aligerada, poniendo puntos sobre íes (algo que debí hacer tiempo atrás), el futuro asoma con insistencia. La primera escala será India, desde Patna hasta Kota pasando por Varanasi, Khajuraho, Agra y un buen pedazo de Madhya Pradesh antes de subir al área de Kota, en Rajastán. Tampoco sé cuánto podré cubrir ya que apenas cuento con veintiún días antes de subir a Katmandú, en Nepal, donde revisitaré las aldeas del valle homónimo durante ocho-diez días. Con todas las connotaciones del gigante indio ya asumo que, como siempre, me espera un tute grande, eso seguro. 

Por si no tuviera suficiente fatiga acumulada, China vendrá después, otro mes entero, entrando por Hong Kong antes de salir por Chengdú a Chiang Mai. Entre medias, partiendo de una idea esbozada, pretendo subir por Guizhou, Chongqing, quizás Shaanxi, Gansú hasta Dunhuang y, una vez allí, bajar por viejos conocidos de cultura tibetana tipo Xining, Xiahe, Langmusi o los soberbios parques naturales de Huanglong y Jiuzhaigou para terminar, como digo, en Chengdú. Nuevamente, ruta muy ambiciosa que no sé hasta qué punto podré cubrir por cansancio y circunstancias naturales (Sichuan y Gansú están a mucha altitud y quizás la nieve me frene algunos tramos). 

Tailandia vendrá de seguido con una semanita entre Chiang Mai, para disfrutar de mi festival favorito en Asia, el Loy Krathong, y Bangkok, parada y fonda para llevar a imprenta el nuevo libro. 

Tras recuperar un poco el fuelle en Siam seguirá el meneo por Japón. Cuento con once días a dividir entre Nagoya y cercanías, lo primero, y un Kyoto en el que invertiré una semana de templos para volver a alucinar con el colorido otoñal de las hojas de arce (momijigari), el momento más hermoso del año para disfrutar de la vieja capital nipona. 

Para terminar, como ya asumo que a esas alturas ni podré con los huevos, me piraré algo más de quince días a Tailandia para recuperar el ánimo y volver a trasnochar entre tragos de cerveza en buena compañía.

Cansa solo de leerlo, ¿verdad? :-) Acumularé, en definitiva, doscientos días de ruta a lo largo de este dos mil diecinueve. Mantengo la ilusión (ya nadie me la volverá a robar), la salud (relativa, el susto de Sakon Nakhon está ahí) y, mientras eso no falte, puede que encuentre en esa cifra las sensaciones y equilibrio de cara a años venideros. A la vuelta lo averiguo :-)     

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu no te vas a jubilar nunca...no?...B.M.

Botitas dijo...

Ni para Dios :-) Y a quien osó jubilarme... bueno, ya sabes la historia, jajaja

Anónimo dijo...

Está más feliz que una perdiz...y eso q aún no ha salido de casa jajajajajaja...ya lo decía la vieja: hay q tener ilusión en la vida