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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

viernes, 11 de enero de 2019

Sisha por dulce en Madaba

Buscaba una como aquélla, compartida con Ina en una tasca de Madaba. Tasca de estraperlo, escondida en una primera planta, sin letrero ni nada, que asemejaba más a un fumadero de opio que a otra cosa. Echamos un buen rato junto a su ventanal, adormecidos con el sabor a manzana de la shisha. Pero el Madaba de hoy es mucho más turístico, y terrible de sucio. Por momentos recuerdan a India todos sus callejones, alejados del espejismo que es su breve circuito que une iglesias y museos. Los alrededores de cualquier estación en como se llame el lugar del planeta son siempre un vertedero, en Madaba la pestilencia e insalubridad sube varios niveles. Un tercio de su población es cristiana, se jactan aquí de la feliz convivencia y es una sensación inenarrable escuchar al muecín mientras admiras un mosaico cristiano, pero me da que hay un poco de inquina sumergida porque Amán, a treinta kilómetros y capital de cuatro millones de habitantes, con lo que eso supone de suciedad generada, parece impoluta frente a un Madaba que no llega a ciento cuarenta mil almas. Sea como fuere, pronto desistí de la shisha. Vi los mosaicos, los admiré por momentos breves, y regresé a Amán, regresé a buscar un dulce. Acaso el mapa más viejo de la cristiandad, acaso los apóstoles,...¡¡¡Al diablo las teselas!!! Si no hay tabaco, y el alcohol está a millón, habrá azúcar. Con todo, un inciso, es sorprendente la cantidad de licorerías que se ven en Amán, capital de país musulmán hasta la médula. Una tarde le pregunté a un taxista, el primero que hablaba inglés decentemente, por la razón. “Vienen muchos musulmanes del Golfo Pérsico a Amán. Y bueno, tú sabes que somos musulmanes, pero también somos un país libre”, respondió decidido. “Vienen aquí a hacer lo que en sus países, mucho más fundamentalistas con el Islám, no pueden, ¿verdad?”. De refilón comprobé cómo se marcaba una sonrisa pícara sin dejar de mirar a la carretera, en el frenesí infernal que es el tráfico de Amán en horas punta. 

El Downtown de Amán pasa por ser el último reducto con aires de zoco musulmán que pervive en la ciudad, y no sé si esto es realmente cierto o no, pero, desde luego, hay un mundo de diferencia entre sus callejones, mezquitas centenarias y esquinas con olor a clavo y anís frente a la zona de Sweifieh, donde me alojo, que es una ciudad dormitorio propia del primer mundo. Centros comerciales, galerías, Zara y demás hacen de este entorno algo mucho más reconocible y asimilable con lo propio. 

No obstante, tampoco aquí hay que callejear mucho para encontrar los deliciosos dulces que gasta esta gente. El Halawa (o Halva), que conocí desayunando con los beduinos en Wadi Rum, es una pasta tipo turrón blando pero sustituyendo la almendra por el pistacho. Y está cojonudo de bueno. Tengo entendido que su origen es libanés pero, sin conocer aquél, debo reconocer que el jordano es supremo. El Baklava, por su parte, ya lo conocía de Turquia, y, aquí como allí, cuesta una pasta gansa. En el Downtown hay varias pastelerías típicas que lo venden a treinta euros pasados el kilo, pero por fortuna he encontrado en Sweifieh otro lugar clásico, menos enfocado a turistas, donde sale a poco más de veinte pavos el kilo. En este dulce, queda claro, también el pistacho es la base de todo, solo que ahora aparece envuelto en hojaldre o masa borracha de néctar dulce. Imagino que será una mezcla de agua de rosas con miel, aunque no lo puedo asegurar porque, ya se sabe, los dulces de Medio Oriente destacan por su contundente sabor a azúcar, más azúcar y más azúcar. Entonces, con la tripa llena, ¿quién recuerda la shisha perdida? De veras que ha sido un verdadero placer regresar a Jordania y topar con una capital tan ecléctica como Amán tras lo orgásmico de Petra. Supongo que la mejor piedra de toque para afrontar unos Irán y Uzbekistán que ya asoman… y que no se me vuelva a olvidar la mochila guileta, joer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oye el jijonalagüi ese tiene buena pinta, traete unos kilos para probarlo; mezclado con ron y tabaco cubano tiene que estar muy bueno , no?. Disfruta cabroncete que te queda poco, jui jui... B.M.

Botitas dijo...

Venga, voy a hacer un esfuerzo y a ver si encuentro mañana algo abierto antes de ir al aeropuerto... Tampoco se da que estos dulces son champán francés de gasa y seda con puntilla, no creas tú... ;-)