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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

domingo, 6 de enero de 2019

Beduinos y nabateos

El sur de Jordania, su principal foco de interés turístico sin lugar a dudas, se resume como desierto fabuloso en Wadi Rum e historia mayúscula en Petra. En ambos, por descontado, hay que andar, y andar, y andar. Y, además, como son musulmanes, el alcohol desaparece de la vista y se olvida con la misma facilidad con que se ganan nuevos agujeros en el cinturón. Para gente como yo, Jordania es un win-win nato. 

Analizando el primero debo aclarar lo más básico desde el principio: eso de la hospitalidad beduina es un puro tópico que se debe quedar en tiempos de Lawrence de Arabia. Así de claro. Indudablemente que los beduinos son hospitalarios… siempre y cuando lo pagues. Ni más ni menos que en un hotel de Donosti o Seúl. ¿Te “invitan” a cenar y desayunar? Sí, claro, ya lo has pagado en la noche o la excursión (ridículas de caras). Estás en medio del desierto, no te van a dejar morir de inanición, ¿verdad? Confundir un servicio que compras con hospitalidad es absurdo. Además, no lo olvides porque es otro factor que resta, dependes de ellos y su tarifa para hacer cualquier cosa toda vez que el núcleo poblacional más próximo dista a seis kilómetros de dunas y desierto. En definitiva, una vez aclaradas las contras (pelillos a la mar) solo queda disfrutar de los pros: unas vistas de ensueño. Por fortuna ya conocía el impacto visual que regala Jordania a nivel paisajístico y Wadi Rum, por supuesto, es otro entorno de belleza tan inhóspita como sublime. Cañones de roca horadada por viento y lluvia, puentes naturales que parecen suspendidos en el aire por arte de magia, dunas cobrizas, silencio infinito y un cielo que podría aspirar a asemejar al de Mecerreyes, con cielo despejado, en cuanto a número de estrellas. Un lugar precioso cuya única pega, en mi opinión, se da en que, como todos los desiertos, al cabo de un par de horas de excursión se vuelve anodino por repetitivo. En todo caso, muy recomendable hacer la excursión básica de cuatro horas y hacer una noche en un campamento, viendo las estrellas, envuelto por el más atronador silencio. 

Petra, por otro lado, es ascender a un nivel muy superior. ¿Es más bonito su paisaje que el de Wadi Rum? Indudablemente, es de lo más hermoso que verás jamás. Y buena culpa de ello la tienen las vetas coloridas de las rocas. Estratos minerales que se superponen entre sí para dar un color vívido a un entorno de cuento de hadas. Y más porque, si entre el fabuloso desfiladero de acceso y este paisaje aún no estás boquiabierto, solo has de reparar en las construcciones talladas en plena roca que han hecho de este lugar una de las nuevas Siete Maravillas del mundo. Herencia nabatea a cascoporro. Ahora han montado un museo (procuraré verlo mañana o pasado) y han marcado rutas de trekking, algo que el sitio pedía a gritos. En el otro lado de la balanza, Petra está pet(r)ado, por hacer un fácil juego de palabras. No obstante, he pasado un día genial, pese a la tormenta de arena y frío que se ha levantado, porque es muy sencillo escalar un par de riscos para sortear a la multitud, contemplar el paisaje a tus pies y alucinar con la gloria del extinto imperio nabateo. Ya digo que Petra merece por fondo y forma todos los días que le puedas dar, con un mínimo de dos, y para mañana procuraré subir al Monasterio a primera hora porque tengo entendido que es la mejor caminata de todas. A tenor de las imágenes que os dejo entenderéis por qué Petra es tan espectacular y además más sencillo y barato de alcanzar que nunca desde que han empezado a operar en Jordania las low-cost europeas. Por cierto, las imágenes son naturales, solo llevan un filtro de naturalidad que les aplico porque al ser de teléfono móvil los colores tienden a atenuarse. En otras palabras, los que veis en ellas es justo lo que os aguarda aquí. Mañana, si la soba que llevo encima y el clima no lo impiden, es mostraré otros entornos de este mágico lugar.

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