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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

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"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Hablando de Myanmar

Hay mucha desinformación en torno a Myanmar. Confusión, más bien. Incluso para mí, tras cuatro viajes desde 2007, hay muchas cosas que no termino de entender. Y todo esto se debe a que ha sido un país hermético, gobernado por un cruel junta militar y, no lo olvidemos, condenado por el resto del mundo (USA y aliados) al olvido gracias a un terrible embargo económico, en un periodo que se ha alargado por casi cincuenta años, hasta 2010. Desde esta fecha hasta hoy, un ciclón en aspectos turísticos, económicos y sociales. 

Que del viejo Myanmar previo a 2010 no quedaba nada ya me di cuenta en 2013, en mi último viaje que se restringió a Yangon porque fue tal el cambio que vi que decidí pirarme y esperar unos años. Hoy estoy de vuelta y, tal y como me he ido mentalizando, encuentro un país completamente distinto en la escala económica. Que mucha de su gente ha perdido la inocencia es obvio, tanto como que aún sigue siendo un país tremendo de espectacular. Créeme si te digo que, por mucha diferencia que notes en tu bolsillo, Myanmar sigue siendo un destino increíble que merece uno y mil regresos. 

Es seguro que gran culpa de esa desinformación que existe la tenemos muchos que, en su día, nos dedicamos a dar datos prácticos de este país antes de 2010 y también, cómo no, la propia naturaleza de internet (internautas, más bien) que no discierne entre ayer y hace un decenio. De resultas, por ejemplo, aún sigo viendo gente que se mueve con dólares y que pregunta si éstos han de estar impecables. Pero voy a analizarlo por partes, que esto se resume dando respuesta a cuatro incógnitas básicas para comprender el Myanmar de hoy. 

-¿Es Myanmar una democracia? Vamos a ver, que esto es muy sencillo: aquí siguen mandando los de siempre. Ni democracia ni gaitas. Ahora el país se promociona y se vende tan fácil porque los militares ha accedido a concesiones económicas a los yanquis-occidentales (gas natural, contratos de explotación y desarrollo comercial) en exclusiva. Y éstos, a cambio, han aflojado el dogal y han permitido vender a este país como una nueva democracia, un “nuevo Sangri-la”. Tras tantos años vetado, podéis imaginar lo cachondos que se han puesto los coleccionistas de visados con esta nueva golosina. En 2007 los birmanos se descojonaban cuando hablabas de democracia futura en este país, y hoy es igual. El hecho de que algunos pensemos que el férreo control militar ayuda a mantener el país unido, pese a sus innegables golpes a la población, es otro tema de larga discusión. 

-¿Está petado de turistas? Depende. Si lo comparas con hace diez años está irreconocible, pero si lo comparas con las (demasiadas) gringadas y pijochileradas de países cercanos (Tailandia, Indonesia,…) esto es todavía un vergel. ¿Hay chinos? De momento pocos, pero eso va a cambiar en nada. Por el momento europeos de alto poder adquisitivo y, en cuanto entre American Express, que aún no lo ha hecho, yanquis con pasta a cascoporro. En todo caso, como siempre sucede, basta moverse un poco para encontrar lugares relajados. Por ejemplo Monywa, desde donde escribo esto. 

-¿Por qué se ha puesto tan caro? La pregunta del millón tiene fácil respuesta. Solo hay que sumar dos factores. 

El primero son los impuestos, porque los militares en el poder y políticos en general, viendo el maná que se les avecinaba con los millones de turistas de tour-operador a los que ahora les “descubren” que éste es un país seguro y democrático, ideal para completar su puzle de sellos en pasaporte, no han dudado en aplicar unos sablazos DE LA HOSTIA en forma de impuestos a los hoteles a la hora de darles la licencia para poder alojar a extranjeros. Ítem más, Myanmar era un país de doscientos mil visitantes y ya va para tres o cuatro millones; es decir, no había una infraestructura hotelera que ahora van construyendo a marchas forzadas. Ítem más, los turistas de antaño eran tratados como locales por su carácter "simbólico" (no pasábamos de cuatro gatos despistados), vamos, que podían dormir, comer y menearse sin pagar "tasa turista", y los de hogaño son tantos que representan un filón en sí mismos. Y si no vuelven no importa, otros ocuparán su lugar. Los birmanos saben que estos tipos, nuevos visitantes, tienen pasta y que van a pasar por lo que sea porque la psicosis de coleccionar países siempre les supera. Y son muchos millones, más de los que imaginamos. Y no solo dormir, lo mismo con las comidas, bebidas,… En este hotel de Monywa han tenido la gentileza de darme el sello del impuesto con la factura de mi comida, pero lo normal es que no te lo den aunque te lo apliquen. ¿Y no hay hoteles que pasen de pagar y alojen extranjeros “a escondidas”? Jajaja. Myanmar sigue siendo un régimen militar, y van a saber pronto si un hotel aloja extranjeros o no. Ejemplo: tenía reserva de dos noches en Pyay y, de un día para otro, me la cancelaron. Razón: no tenían licencia para extranjeros, y alguien se chivó. Su precio era 18 pavos la noche, que con certeza los vale. Cuando consiga la licencia no bajará de 30, y éstos, comparativamente con el resto del sudeste asiático, con el nivel de vida de este país, seguro que no los vale. 

¿Y comida y transporte? Éste es el segundo factor. Los birmanos, dentro de su amplia gama de valores atesoran muchas virtudes y también algún defecto. Ejemplo claro de esto último es que no dudan en cobrar dos o tres veces más por lo mismo a un guiri que a un local. Y entonces es lo de siempre, si vas a la estación de bus y montas en un bus de birmanos pues pagas poco más de un euro por tres horas de trayecto, como me ha pasado para venir a Monywa desde Mandalay. Pero si quieres recorrer unos templos en una moto, típico de turistas, entonces te la meten porque saben que estás pagando tres en hoteles de uno. Y aquí todo Dios quiere su cacho de ti. No es la primera vez que afirmo que Myanmar es una isla que aglutina una extraña mezcla de circunstancias de India (donde el doble precio a turistas y locales es común) y del sudeste de Asia (donde no es la norma pero tampoco es tan extraño, por ejemplo en Vietnam). 

-¿Merece la pena Myanmar? Pues depende. Si es la primera vez que vienes y no te importa pagar extorsiones, indudablemente que sí. Incluso si es una segunda o tercera vez te merecerá la pena y a esas alturas ya sabrás por qué. Pero si llevas unas cuantas veces, más de las que llevo yo, ahora mismo no lo tengo tan claro. Es una estafa el precio de los hoteles, y mucho más sabiendo que estás financiando a los de siempre. Además en zonas antaño prohibidas o de difícil acceso, tipo Loikaw o Mrauk-U, la escasez de hoteles y lo complejo del transporte las ha convertido en meros caprichos o coto restringido a tipos con mucha pasta que priman los tours a medida sobre un transporte público y contacto con una población local que les suele resbalar. Una versión a escala de Bután, para entendernos.¿Se beneficia la población de este boom turístico? Por supuesto que sí, por supuesto que, de un modo u otro, les llega tu dinero y no es menos cierto que resulta llamativo el nivel de progreso de este país, lo mucho que ha cambiado de 2010 a esta parte. Gracias al cielo uno siempre cree que existe una manera justa de repartir la pasta y que alcance a la base de la pirámide social. Por un lado los de charreras se llevan un pico, pero al menos queda el consuelo de que algo llega al fondo. Si solo por eso a mí ya me ha merecido la pena regresar a Myanmar. Como lo hará en el futuro.

*Fotos de un par de templos de Monywa

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