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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Templos del sur de Kyoto

Daigo-ji: Un templo bastante olvidado pero que guarda un jardín brutal, la segunda pagoda mas antigua del país (la primera, por cierto, está cerquita de aquí, en Horyu-ji, un lugar que visité con mi madre en 2010) y una zona llamada Bentendo, un estanque rodeado de arces y ginkgos junto a un pabellón bermellón, que es absolutamente mágica. Visitarlo a primera hora de la mañana, en soledad, no tiene precio.

 

Fushimi Inari-taisha: Lugar sobreexplotado con un punto folclórico-festivo que desluce bastante. Ya en 2010 lo dejé de lado por tener un tufillo poderoso a foto barata, y esta vez, al pillarme de camino entre templo y templo, he pasado a verlo. Santuario sintoísta, por cierto, que no está mal del todo con sus arcos torii omnipresentes. Vale la pena para echar un puñado de fotos... que serán las mismas de otros doscientos mil turistas. En definitiva, que me pillaba a mano y además, como hay tanto y de todas partes, lo mejor ha sido poder charlar un rato con un puñado de gente Thai.

 

Tofuku-ji: Otro de los imprescindibles otoñales en Kyoto. Un jardín principal brutal, mezcla de natural y seco (de piedras y grava, tan típico de estas tierras), con presencia abundante de arces, pinos japoneses y algún ginkgo. Los edificios religiosos son monumentales y además hay otro par de jardines secos que tienen un pase. En opinión de muchos éste es EL LUGAR, con mayúsculas, para disfrutar de los primeros colores otoñales junto con los templos del norte-noroeste Kyoto que veré mañana y pasado.

 

Sanjusangen-do: Éste debe ser de los pocos templos del Kyoto metropolitano que, pese a las masas, sigue abrumando y respirando religión por cada junta o estatua de cedro. En realidad es apenas un inmenso pabellón de madera (el más largo de Japón, se dice) ofrendado a Kannon (o Guanyin, el arhat de la misericordia en la corriente Mahayana del budismo), cuya imagen central es sobrecogedora, y rodeado de otras mil imágenes de esta misma deidad. Pero un lugar donde el incienso se palpa más notoriamente que el bullicio ya es de por sí lo suficientemente especial como para merecer una visita. Templo heterodoxo por budista pero con un pequeño santuario sintoísta anejo como reflejo del sincretismo religioso nipón. Como decía, mañana rumbo norte. Hoy el único rato libre de la tarde lo he dedicado a cerrar un par de hoteles que me quedaban pendientes para los próximos días, así que la libreta sigue cerrada y las teclas de portátil cogiendo polvo. A ver si mañana gano un rato de escritura completando pronto los tres-cuatro templos que quiero ver, aunque será difícil porque uno de ellos me llevará a Ohara, a una hora de Kyoto. No pierdo la fe en poder contar, con calma, alguna cosilla o anécdota de este Japón tan especial en otoño.

 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

GUAPAS LAS FOTOS CHAVAL;pero me gustaban más cuando las sacabas antes de que despidieras a la modelo...tu sabes que son las selfies??? pues hazte alguna de vez en cuando tío...disfruta del viaje que me has dejado otro viernes sin birras, cabroncete...Que manía de viajar carajo!!!!!
B.M.

Botitas dijo...

Joder, Willy, pues ya cambiaba yo un poco de colorines otoñales por unas birras, porque voy de tute en tute. Día cinco en Japón y, como los autóctonres, me voy quedando dormido en metro y trenes por el ajetreo y madrugones que llevo. La modelo decidió fichar por otra compañía más celestial y ahora solo queda Ina como figurante, menos mal que pronto llegará Roberto, jejeje. Ale, a ver si subo otras pocas fotos con el resumen visual del día.