LIBROS, DOCUMENTALES, FACEBOOK...

"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

miércoles, 3 de junio de 2015

Ayer un sueño, hoy una satisfacción, mañana otra ilusión

Rio Madre, 2011, página ochenta y cuatro:  

“El cielo debe tener ojos 
Ellos son los que te guían a acompañarme en este camino
Durante muchos días, cuando viajo anímica y físicamente hundido
Tú me das la fuerza para perseverar, no ceder y pelear
Incluso si desfallezco sé que todavía tengo tu apoyo
Incluso si me equivoco, no me encuentro o cometo un error
Todavía te tengo a ti como meta y destino final
Y cada vez que pierdo algo
Siempre considero que gano algo a cambio
Y descubro qué afortunado soy solo por haberte conocido"  

Hoy hay una edición impresa de "Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda" que está casi en camino. Sesenta copias que serán arroz para Nepal y, de repente, un buen momento para, con sonrisa entre quebrada y orgullosa, ojear un poco del ayer... o revisar un poco del mañana. 

Próximo libro, cuando toque, página quién sabe:  

"Monte Albán, la antigua capital zapoteca distante apenas un puñado de kilómetros de Oaxaca, tampoco lejos ésta del centro geográfico mexicano, goza de un atributo que todos los viajeros de párpados ya alicaídos tras mucho caminar valoramos de modo extraordinario: allí nada es lo que parece. Porque cuando se imagina una capital, por añeja que sea, uno tiende a hacerlo con trazos gruesos, fastuosos, de esplendor y acabado mate. Pero Monte Albán no deja de ser una acumulación de varios montones de piedras, algunos con paradójico aspecto de pira incendiaria a la que arrojar las ilusiones ahora barridas. Siendo capital, además, uno la imagina en un bonito valle, junto a un río mayúsculo y dando luz a un vergel esmeralda. Pero Monte Albán queda allá, en la patria del olvido, enarbolada sobre una loma pelada de vegetación, anónima pero que bien podría llamarse Soledad, y con una remembranza exagerada a las ruinas inhóspitas de Oc Eo en el sur de Vietnam. ¿Alguna vez leíste u oíste hablar de Oc Eo? Ahora ya sabes por qué. Por si fuera poco, el stand donde las entradas se ponen a la venta es apenas un cuchitril de extraño y grueso hormigón que, curiosamente, afea aún más el conjunto por intemporal. Si al menos fuese de roca tallada igual que los restos zapotecas… Ante ese panorama, sortilegio de estupefacción, solo cabía que un supuesto guía especializado fuera, inevitablemente, un tipo orondo, alopécico y bigotón que sornaba la borrachera en un desvencijado banco agrietado y que respondía al nombre de Juan, de apellido Solorzano. O así nos dijo sus credenciales una vez que dejó los ronquidos a un lado, se desperezó, frotó los ojos con el envés y se ajustó el sombrero tejano. Mirándonos mudo con inusitado interés tras unos vivarachos ojos castaños, el tipo era la guinda de un pastel llamado Monte Albán que, sorprendentemente, prometía el infinito una vez que no cuadraba con nada de lo anticipado. Y no hacía falta ser muy viajado aunque sí un poco cazador de almas para entender que, gracias a eso, la ruta pasaba a una nueva y mejorada dimensión que iba a durar tanto como nuestro recorrido con el compadre Juan.

Siempre siento una simpatía exagerada por este tipo de personas, por esos que duermen en su trabajo confiando en que la providencia proveerá. Y si encima rebajan la dieta alcohólica con ello, pues mejor que mejor. No deja de tener algo de empático todo el asunto. Seguramente no me cambiaría por la mayoría de con los que topo en la ruta, ni autóctonos ni foráneos. Pero no necesito darle demasiadas vueltas para saber que sí, que por un tipo, cualquiera, capaz de vivir bautizado de modo natural en la felicidad que es la despreocupación y la alegría de los tragos, sí que lo haría con la convicción enérgica de un pestañeo.

Echó a andar con un extraño paso titubeante, bailando sus ropajes andrajosos entre una bruma de éteres resudados de mezcal barato, asemejando el bamboleo de las rosas tras la suave brisa primaveral. Surgía gutural el discurso propio de contestador automático, asintomático y desprendido de cualquier atisbo de emoción, que a buen seguro repetía con medidas pausas incluidas cada mañana."  

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