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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

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"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

miércoles, 4 de junio de 2014

Sudamérica: por qué no

Ha sido hasta el momento un mes recorriendo amplias zonas, heterogéneas, por distintos países del cono sur americano. Anteriormente fue casi otro mes por Brasil y Perú y la conclusión principal está más o menos clara: Sudamérica es bonito, tanto como desaconsejable para viajeros con presupuesto reducido, tanto como incomparable, perdedor claro, con Asia. Todo el conjunto de conclusiones a bote pronto que vas a leer, ni que decir tiene, son sesgadas y basadas en la ruta más clásica y turística. La realidad, por supuesto y como me sucede con Asia, necesitaría de muchísimos regresos para poder ser captada en unas décimas. Pero aún así… 

Dejadme que haga un inciso previo para reseñar que esta entrada jamás debería ser publicada ya que hay personas que me van a odiar por lo que voy a escribir, las mismas que desearían que dijera que Sudamérica es el copón de la baraja y que he estado perdido, perdiendo el tiempo el último decenio tirando al continente asiático. Es comprensible. Están tan desorientados y preocupados (yo también) con el boom y la deriva asiática en general con relación al turismo en los últimos años, que cualquier flotador en forma de promoción de otros lugares daría un poco de aliento. Sin embargo, eso sería mentir. Y además de eso, de promocionar las turistadas ya se encargan los que tiran de los hilos de los títeres vía revistas de viaje e Internet. Si a eso le sumamos que el turista convencional no tiene arrestos para salirse de la Cañada Real, pues esta entrada no tiene nada de cicuta y sí mucho de antídoto y desfogue personal. 

Digamos que África, por ciertos motivos en los que no voy a entrar, queda descartado y que Norteamérica y Europa juegan aparte en ligas casi idénticas siendo destinos de perfil más alto cuyo estándar básico ya es “lujo” y, especialmente, careciendo del dinamismo entendido como flexibilidad de presupuesto que podría acomodar a todo tipo de viajeros. Quiero decir que el rango en el que se mueven estos para disfrutar del viaje (disfrutar, no arrastrarse ni sobrevivir) difícilmente baja de los cincuenta euros por día en Norteamérica o la vieja Europa. Demasiado. Quedarían, entonces, Asia y Sudamérica (sumo Centroamérica en este último restando, eso sí, Costa Rica, Nicaragua y Panamá) como posibles destinos paras viajeros ávidos de aventura y con el bolsillo remendado. Del primero he teñido demasiados metros de papel, pero ¿y de Sudamérica? Hagamos una comparación… 

¿Cómo llegar y desplazarse? Aquí Asia gana “hands down”. Llegar vía aérea es mucho más económico al continente asiático si solo por la cantidad de compañías que enlazan a capitales asiáticas y que hacen que la competencia sea real para beneficio de viajeros. El mercado del cono sur americano tradicionalmente ha estado copado por monopolísticas compañías sudamericanas y por un puñado de compañías europeas y españolas (Ibirria y Air Europa) que, en una clara violación de leyes de competencia, se ponían de acuerdo en fijar precios y machacar el bolsillo del viajero. Afortunadamente últimamente han entrado en juego Air France y KLM que con tarifas un pelín más normales han reventado la baraja y han destrozado el cortijo de esos caciques de raíz tan nuestra e ibérica, tan chorizos como desagradecidos (dan un servicio de puta pena a bordo tanto Ibirria como Air Europa), que se han visto forzados, a regañadientes, a bajarse del cómodo burro en que vivían. ¿Han visto alguna promoción en estos últimos meses de Ibirria? Sí, verdad. ¿Y antes? Ya pueden hacer memoria que ya les digo yo cuántas: cero. Sencillamente la competencia ha empezado a llegar, al fin, a las rutas desde España/Europa a Latinoamérica. 

En todo caso, y piedra angular de esta victoria clara del continente asiático en el parámetro aéreo, está el hecho de que volar entre países del cono sur americano es ridículo de caro. Si pretendes enlazar Brasil con Chile o Colombia con Argentina, por ejemplo, y piensas “ya compraré allí el billete” estás bien jodido. Los billetes “one way” dentro de Latinoamérica son una burrada de caros. Tienes, claro, la opción de enlazar el tramo interno con los billetes desde/a España, en cuyo caso, si tienes suerte y te meneas con antelación, quizás te salga barato. Pero, de todas todas, es imposible comparar lo “barato” que te pueda salir con una compañía como Air Asia que lleva más de una década uniendo países asiáticos por cuatro pelas. 

El transporte terrestre, ni que decir tiene, es otro clavo en el ataúd de las tierras americanas. Cada país cuenta con sus circunstancias especiales, eso está claro, y en Bolivia coger un bus es tirado, quizás lo más barato que haya visto nunca… eso sí, esas carreteras tan desastrosas tampoco las había visto nunca, ni en India; bueno sí, en Argentina. Comparemos de forma genérica y por representativos los dos gigantes asiáticos, China e India, con los dos gigantes sudamericanos, Brasil y Argentina. Volar internamente en los asiáticos está tirado: Indigo, Air India, China Eastern… son compañías relativamente baratas y en las que coger un vuelo es como ir a la taberna y pedir una caña. Volar en Brasil, gracias a Dios, ahora es barato con la Gol y la propia TAM si se reserva con tiempo. ¿Y en Argentina? Pues una tarifa para argentinos (dicen que cara) y otra, ridícula, para extranjeros. Volar en Argentina es, sencillamente, prohibitivo. Un robo descarado. De trenes en China o India van sobrados, son cómodos, baratos y cubren todo el territorio. ¿Trenes en Brasil o Argentina? Ejem… Bueno, alguno dirá que los buses no están mal en los gigantes sudamericanos. Cierto, pero ¿cuánto cuestan? Pues eso, de nuevo ganador claro. 

¿Qué comer, dónde dormir? Lo de dormir en Sudamérica no es tan grave, y lo de la comida tampoco. Probablemente éste sea el punto en que más se emparejan ambos continentes, en el culinario. Porque de todas formas dormir no es caro en países sudamericanos, pero no comparable con Asia oriental de ninguna manera. Dormir por menos de quince euros la doble en Sudamérica es muy complicado, tanto como sencillo dormir por menos de diez euros en India, China o sudeste asiático continental. Si se tira de dormitorios compartidos la ecuación se empareja, pero ¿quién no prefiere una habitación privada con baño a compartir ronquidos y cola para entrar al servicio con otros viajeros? La comida, eso sí, aquí también es asequible. No hay la variedad de China, India o Tailandia, pero comer tampoco te va a reventar la cartera. Y la cerveza, incluso, es hasta más barata en algunas zonas sudamericanas que en gran parte de Asia. 

¿Qué ver? Se ha defendido largo tiempo, yo con vehemencia, que Sudamérica es una región más de ver mientras que Asia es más de convivir. Partiendo de esta premisa está claro que ver, lo que se dice ver, sería más hermoso aquí que allí. Pues es mentira. Así de claro. Estaba equivocado. Desde luego esto es algo subjetivo, qué duda cabe, y la facilidad para recorrer lugares en tours prefabricados es idéntica por saturación de oferta en ambos continentes. Pero después de pasar por Iguazú, quebradas del noroeste argentino, paisajes lunares loados hasta el infinito en las cercanías de Atacama, salares tan grandiosos como Uyuni, paisajes deslumbrantes salpicados de vestigios históricos como Machu Pichu, pueblos coloniales colombianos, Guatemala, México… Solo un país como China en paisajes naturales y pueblitos hermosos y Camboya en vestigios arquitectónicos se bastan para destruir este supuesto axioma. Después de patear medio mundo, yo al menos tengo claro que Asia aglutina no solo mucho más en el aspecto social, sino también a nivel visual. ¿Está, entonces, sobrevalorada Latinoamérica? Pues no, con certeza absoluta no porque hay zonas preciosas. ¿Está infravalorada Asia? Pues sí, y muchísimo además. Y lo está por desconocida. Lo está en la sociedad viajera española, creo yo, por una razón de peso que siempre ha hecho primar América sobre el resto: el idioma o lo que es la infinita comodidad y seguridad que genera para el viajero español el poder comunicarse en castellano con la gente local (aunque solo sea, como suele suceder, para decirle véndeme tal o llévame a cual). 

Y es aquí, en este punto, donde se cincela la victoria absoluta de Asia sobre América, en la misma seguridad. Porque llegados a este punto estoy hasta las pelotas, siendo fino, de encontrarme con turistas acojonados viajando por estos lares. Y yo, por supuesto, como el que más. Todos tienen historias de miedo que contar. Todos han oído, han visto. Llegar a un hotel y que el dueño te diga que la zona es segura pero que no salgas con mucho dinero encima es demoledor, especialmente si estás habituado a viajar por otros entornos donde el hecho de ser robado suena a ciencia ficción. Es aquí, en este punto, donde se resume el porqué Latinoamérica pierde viajeros mientras Asia los gana a espuertas, el K.O. definitivo de Asia sobre Latinoamérica. 

P.S. En la zona más turística de Colombia y con el peor acceso a Internet –típica paradoja viajera- he de dejar las fotos últimas de Barichara y las de hoy del Parque Nacional Tayrona (otro producto sobrevaloradísimo) para mejor ocasión. Ina se queda de buceo un par de días por aquí, por Taganga, muy cerca de Santa Marta, y yo aprovecharé para darme unas vueltas por esta última localidad a ver qué se cuece.

2 comentarios:

Any dijo...

Excelente comparativa Botitas, estoy de acuerdo en el 95% de tus afirmaciones, el 5% es un matiz en seguridad y precios.

Ando por Sudamerica, surfeando, haciendo proyectos de lo mio y pensando si me quedo a vivir por aqui o no, desde diciembre.

El tema de la seguridad es el factor crucial ... aqui los propios habitantes estan acojonados, no los dueños de hoteles y en mi segunda residencia mi madre ha puesto rejas hasta en la ventana del baño !!
En Brasil cuando buscaba un piso de alquiler un argumento de marketing es hay seguridad, rejas electrificadas y guardias armados,
me abrieron el coche varias veces y a plena luz del día !
Pero robos a personas, lo mismo que en las Ramblas un tirón del bolso y poco mas, eso no es para alarmarse.

Y los precios en muchas cosas Brasil y Uruguay son mas caros que Europa ahora mismo y las grandes ciudades de Brasil tienen unos precios astronomicos, de Suiza o Noruega, Argentina sigue siendo barata .-

A Perú y Bolivia iré en unos meses probablemente cuando acabe el proyecto que estoy haciendo y me tome otras vacaciones, me han dicho Perú sigue la estela de Brasil y Uruguay y cada vez mas caro por lo que cuentan por aquí.
Bolivia barato de momento.

Un abrazo desde Brasil !

Botitas dijo...

Hola Any. Gracias por los comentario. Decidas quedarte por allí o regresar a la península, muchísima suerte con esos proyectos. De corazón. Bolivia sí es barato... relativamente. El transporte en bus es regalado y, en avión, Amaszonas no es una compañía cara. Vas a disfrutar mucho. Perú es otra movida distinta, yo me moví por lo más trotado (Valle Sagrado y zona de Miraflores en Lima) y guardo buen recuerdo pero no precisamente de los precios. Seguro que fuera del Gringo Trail es mucho más económico.

Por cierto, me gustó la entrada de la Casa de la Moneda ;-) Lástima que la bipolaridad política tan acuciada en Chile (la división pro y contra Allende/Pinochet sigue dividiendo en dos a la población) haya impedido que se reconozca en su dimensión y de puertas adentro a una figura tan noble y sacrificada como la de Salvador Allende.

Un abrazote caribeño desde "La Heroica" ;-) Estamos en contacto