LIBROS, DOCUMENTALES, FACEBOOK...

"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

Facebook y últimas noticias:

BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

miércoles, 11 de junio de 2014

Fin de ruta: Filandia, Salento y tráiler de Colombia

Un lugar espectacular llamado Filandia, uno clásico de "Gringo Trail" llamado Salento y, de postre, un pequeño montaje dedicado sobre toda la ruta, maravillosa ruta, por Colombia. Más de un mes de turismo (Sudamérica en su vertiente turística, lo repito, lleva poco o nada de viajar en mayúsculas) que se ha pasado volando y que será resumido en tres vídeos que recogerán noroeste argentino y parte de Atacama por un lado, resto de Atacama y Bolivia por otro, y uno último que glosará algunas de las maravillas que encierra Colombia. Entre Salento y Filandia, por cierto, no hay color, el segundo es cien por cien Colombia y además adolece de las chucherías que tanto encandilan a turistas de parada y fonda en un Salento en el que empiezan a resonar ecos de parque de atracciones. En el tintero se quedan Mompox, Jardín, Girón, Salamina, Popayán... un reguero de lugares preciosos que solo pueden prometer, tanto como Brasil, un pronto regreso a esta tierra de paisajes encantadores y gentes hospitalarias llamada Colombia. Después del cólico que obligó a rehacer la ruta solo tenía claro que a Colombia no le quitaba ni una hora, y afortunadamente el tiempo, la ruta, nos ha acabado dando la razón porque Colombia es precioso y se merece aún mucho más, muchísimo más tiempo del que le hemos podido dar en este viaje iniciático. Mañana rumbo a Bogotá donde emplearemos un rato en el Museo del Oro antes de volver a la península, de regreso a la vida laboral. Será entonces, en verano, tiempo de dar forma a estos vídeos, de ahorrar (la hipoteca y los gastos de hogar y coche no entienden de vacaciones) y de soñar y preparar una futura y última ruta por este 2014 que, como viene siendo habitual, me devolverá al calor asiático, al viaje puro y duro sin fuegos de artificio ni comodidades de a millón.


domingo, 8 de junio de 2014

Santa Marta y Cartagena de Indias

Santa Marta fue un gran respiro una vez alejado del artificio de Taganga. Mucho tostado africano, puro Caribe, mucho color desparramado en fachadas, mucho calor solar y humano, muchas risas con los pescadores y en las busetas urbanas, mucha historia en la finca de San Pedro Alejandrino, donde exhaló su último aliento un Simón Bolívar enfermo y derrotado ante una Sudamérica, al fin libre, que se desgajaba en naciones llevando al traste su sueño de unión multicultural... una gozada las horas por allí, inolvidables. Luego el asunto subió otro tono en la preciosa Cartagena, una mirada al pasado colonial entre tonos pastel, acacias, buganvillas versicolor y el salitre marino preñado de humedad que envuelve cada rincón mientras la brisa marina recorre los poros de una imponente muralla, de conventos y de un poderoso castillo, el de San Felipe, con cuya genial audioguía se podría soñar con corsarios y galeones. Colombia, tal y como la había soñado, tal y como me la habían contado, se volvía a hacer luz tras las tinieblas de un Taganga con forma de Khao San o Koh Tao. En todo caso, paseando por la india Cartagena, asalta la duda con cada paso, tras cada sombra: ¿Qué habría sido de La Habana sin embargo económico y sin la miseria a que el gran hermano yanqui abocó a toda Cuba? Es imposible no añorar La Habana, incluso en su melancólica decrepitud actual, paseando por la pizpireta Cartagena. Tienen ambas tanto en común...  Y es ése el principal problema, el virus que ataca a tantos pueblos coloniales: la sombra yanqui. Aquí como en San Miguel de Allende, como en Mérida, como en Antigua, como en Sucre... Siempre carteles de "se vende" o "se arrienda" (sic) por doquier. Lugares que van a cambiar su fisionomía y su naturaleza en pocos años porque adinerados yanquis buscan un lugar tranquilo y soleado para retirarse y, por supuesto, sin ser conscientes de que lo que les ha llevado allí, la población, huye en masa ante el peso de sus dólares (venden por ocho mil y compran unos kilómetros más allá por cuarenta para seguir viviendo de lo suyo pero mucho más acomodados). Van a ser lugares, todos ellos y los que caerán, condenados a meros parques de atracciones. En el fondo, pensándolo bien, igual la estulticia yanqui le ha hecho un enorme favor a La Habana, Cienfuegos o Trinidad que siguen copando en mi escala los primeros lugares como pueblos coloniales más hermosos de Latinoamérica, aunque solo sea porque siguen habitados por lugareños con valores intactos. Mañana relax por "La Herioca" y a la tarde vuelo rumbo a Salento vía Pereira, en el Eje Cafetero, penúltima estación en la que espera el Valle de Cocora.

P.S. Gracias por los comentarios, Any. Te dejé una respuesta debajo. Suerte inmensa, de corazón, en tus futuros proyectos. Seguimos en contacto.