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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

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"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

jueves, 24 de octubre de 2013

La ribera del río Nanxi

Hay una bruma poderosa, enharinada con grumos, al paso por Hangzhou. Las torres que marcan otra ciudad inmensa apenas se muestran como esqueletos entre la sábana fantasmal que los cubre y esta ciudad, que en 2008 me pareció increíble de bella paseando por su Lago Oeste, ahora es poco más que una sombra rauda que se pierde con premura sobre el paisaje satinado en mi camino a los pueblos de la ribera del río Nanxi, hacia el sur, muy cerca de Wenzhou, capital de esta inescrutable mezcla de hormigón, acero, montañas y arrozales llamada Provincia de Zhejiang.

El paisaje se va modificando con la ruta, y la multitud de bahías que se forman en la recortada costa de Zhejiang son voladas por el novísimo tren mientras en lontananza se recorta la silueta de unas montañas de formas grotescas. La China de naturaleza y campo, la más anhelada, empieza a hacerse realidad para un viajero que trata en vano de entablar conversación por gestos con su compañero de asiento. Al llegar a Yongjia, uno se da de bruces con el río Nanxi, teñido de un azul turquesa que sobresale entre montañas de formas redondeadas, caprichosas, y traqueteando en un bus de tercera se van quemando kilómetros por la carretera que serpentea junto al cauce hasta llegar a una suerte de masa informe y gris: Yantoucun. Los chuchos pelean con las gallinas por desmadejar las bolsas de basura que aparecen por doquier, esparciendo su contenido, ajenos a la indiferencia que provoca su presencia entre unos seres grises que, como siempre, parecen vivir deprisa, en un estado de alteración permanente. Todos vuelan a mi alrededor, y yo soy solo presa furtiva de miradas ocasionales. El polvo del rebufo se arremolina en derredor y me siento sobre un escalón, cansado y agostado, una vez que la crudeza del día a día chino vuelve a golpear con la potencia de una maza. Pero eso, afortunadamente, era solo el comienzo. Porque basta callejear y rascar un poco para entender que esto no deja de ser Zhejiang y que, si te aproximas al agua, aquí siempre encontrarás algo hermoso. Fueron los pueblos de canales ayer, las bahías angostas hace un rato y la calle histórica de la localidad, la misma que luce pintoresca para hacer un arco asomándose a otro reguero, ahora. El agua y la historia, fundidos para siempre. 

Para el día siguiente quedan los estanques de los cercanos Cangpocun y Furongcun, encerrados entre templos, casas señoriales y callejas de cantos rodados. Estampas ya olvidadas en nuestro occidente se repiten a cada paso como instantáneas de museo etnográfico: el rastrillo que esparce el arroz en serillos, beldadoras manuales de madera, cribas al viento, pollos desollados al abrigo de canales, peces abiertos en canal y expuestos al sol colgando de pértigas de bambú, mujeres de riñón doblado haciendo la colada en pozas rústicas, vecinos que sacan agua de un pozo ayudados de una vara con un gancho... Allí pasan muchas últimas horas, absorto en mis pensamientos, sacando unos planos aquí y otros allá, furioso por esa extraña manía persecutoria de los chinos hacia su patrimonio histórico. Todo tiene pinta de estar de obras y, lamentablemente, la ribera del río Nanxi que puedas llegar a visitar en el futuro nada tendrá que ver con las espléndidas construcciones y el carácter rural que yo, afortunadamente, aún he tenido tiempo de compartir en sus estertores. Era esto lo que buscaba en China, una retrospectiva a lo que ya se nos ha podrido en nuestra tierra, y eso es lo que he encontrado en dosis mucho más allá de lo soñado. Agonizante y trémulo, todo tiende a perderse en los libro de historia que acumularán tanto polvo como el que ahora se adivina a cada recodo. Porque al mismo tiempo que remato este escrito una chica entra al restaurante y me da un folleto donde sale un cochazo deportivo que debe ser el sueño húmedo de muchos tipos de ojos rasgados. Ojala que ellos disfruten tanto conduciéndolo como he podido hacer yo con sus octogenarios ciudadanos en la ribera del río Nanxi. Eso será una buena señal. Lo próximo, contento y feliz con la etapa quemada, será un tiempo de parques nacionales entre la montaña Sanqing y la montaña Wuyi.  

P.S. Y antes de que se me pase, por supuesto anoche salí a por un poco de calor. Me lié con una tía dabuten y cuando estábamos en la habitación, calentitos, la tía se puso a gritar porque no le gustaba el color de mi condón. Alucinado, le pedí que se pirara y me devolviera la pasta. Me respondió que ni pa`dios, pero que llamaba a una amiga, que a la otra no le importaría. Así que aparece otra tipa que, al desnudarse, resulta ser un maromo y entonces el que se pone a dar voces soy yo, le largo hasta el marco de la puerta del hostal acordándome de su familia y el tío se me pone farruco y me empieza a golpear con su bolso barato, una mala imitación de los de Carolina Herrera. Tropiezo con un felpudo que, sin saber cómo, se había enrollado entre mis pies y me caigo a la calle dándome una ostia del siete en todo el morro con la acera. Fresquita que estaba. Yo en gallumbos, mi nariz que sangra, los perros que me ladran, los otros inquilinos que miran desde el balcón y, girando la cabeza, el chulo de la medio fulana ésta que viene, acompañado de tres colegas, con pintas de querer rematarme… ¿para qué seguir? Firmado: “Si no me veo, no me creo”, Celtas Cortos. ¿Contento, camarada? Todo tiene su tiempo y lugar, y en este viaje no van por aquí los tiros, ya te dije :-) Además mi realidad no suele ser una canción, generalmente es mucho más enrevesada que lo aquí inventado, jajaja. Enhorabuena por la victoria, gol de Iñigo Martínez he leído, juas, juas. Ya te pasaré el vídeo del partido del Athletic de Bielsa en Manchester ;-) Brother, ¡que patxa! Se agradecen los comentarios desde occidente. Ánimo con lo tuyo, que el mar está lleno de pececitos... y pececitas :-)  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

espera que me descojone tu Benny hill, vaya aventura, el color del condon no seria por el tamaño ejemmmmm del aparato... si es que das un juego de puta madre, haber montado un cuarteto con los colegas del maromo ya puestos y en gayumbos pues oye.. vigila tu espalda por esos mundos.. una vez me fui de vacaciones.... jejejejejejeje... en fin camarada desde la herriko muerto de risa, un abrazo..

Anónimo dijo...

hello bro!
Ala, ya estas en tu salsa, rodeado de esencia china aun no contaminada por el capitalismo... Disfruta de ese puerte en el has anclado brevemente, experimentalo y que te entrege lo q buscas en el...luego suelta amarras y pon rumbo a una nueva aventura. un Abrazote