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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

sábado, 29 de junio de 2013

Sombras del ocaso en Budapest

Igual me faltaba hablar de Budapest, de su atmósfera tóxica. Y no necesito describir a fondo lo diurno, aunque podría. Es entonces una ciudad sucia y melancólica, especialmente por el área de Keleti, de la estación central de tren. Abarrotada de jóvenes yanquis, turistas chinos o europeos y carcomida por una fama que no luce por ningún rincón. Otro esqueje más del sinsentido de rutas turísticas. La ruta del biberón me atrevería a decir en contraposición a la ruta del pancake asiática: todo a reventar de jóvenes yanquis, europeos, japoneses, chinos… imberbes deseosos de chupar, de tomar tragos hasta perder el control. En todo caso esta Budapest nunca llegará al nivel de Bucarest, porque aquella es adorable en su decrepitud, en su nostalgia, hasta en la herrumbre de lo que fue y ya nunca jamás será, en sus fachadas decrépitas que alumbran bajo cascotes una intensidad que desarbola la imaginación. Budapest, bajo un manto plomizo agitando lluvia esporádica a finales de Junio, se forra de transeúntes deseosos de algo que aquí se cuenta por cuentagotas, de hitos históricos pobres y solo encalados por esa otra madre llamada Danubio. Si borras eso, un simple plumazo, te queda un juguete roto que sirve de, como decía, biberón para infantes de teta desterrados por capricho o necedad.

Pero yo en la primera frase me refería a la noche, atmósfera tenebrosa plagada de putas… podría ser deliciosa aunque apesta a barrio bajo. No putas, mejor chulos que asoman por doquier. Aquí mismo, en esta barra de taberna tabernaria sin ir más lejos. Llegué hace cinco minutos de comprar tabaco y una chica me ofreció sexo. Ni para Dios, me hice el guiri y seguí mi camino ante su indiferencia. El chulo de dicha meretriz asoma aquí, en realidad lleva aquí una hora con un colega, justo enfrente de donde yo tecleo y sorbo tragos. Tantea el teléfono para ver si hay pesca y de vez en cuando abandona su solitario de cartas marcadas, menea el trasero hasta la puerta y con un ademán disimulado indica a la chica por dónde moverse.

Y aún hay más. Dos pitillos suman otras dos ofertas a la puerta misma de la pensión. ¿Qué sucede, qué bulle en Budapest al caerse el sol? Hastiado y cariacontecido, quiero creer que algo mucho más amable y cautivador se amontona al breve trecho de dos manzanas, lástima que entre las venas de la zona Keleti se me haya podrido la querencia a descubrir un pedazo más allá… 

1 comentario:

Anónimo dijo...

que pasa camarada botas, aquí estamos esperando que estes bien relajado tras los mercadillos con tu madre.. a mi me gustan mas los de asia, porque asi me descojono mas, ya me conoces.. ya quedaremos en semana grande para tomar algo porque los conciertos son acojonantes, no coment, por cierto tenia una piel tio.