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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

jueves, 27 de junio de 2013

Salir de cuentas: Budapest, hora del resumen

Hora del resumen a unas horas de regresar a Madrid. Eslovaquia es un destino excepcional en algunos aspectos y apenas suficiente en otros. A saber, es un destino olvidado donde apenas hay turistas, con una relación precio-calidad insuperable en Europa (típica de los países del este del continente) y con un entorno natural soberbio. Si te gusta la naturaleza y buscas una recomendación para perderte un par de semanas entre parques naturales, no hay duda: Eslovaquia. El transporte y la comida/bebida son muy baratos, dormir es un poco lo que rompe la baraja. Una media de cuatro o cinco euros la comida con cerveza y sobre euro o euro y medio la hora de bus es lo normal. La cerveza es regalada oscilando entre ochenta céntimos-euro y medio el medio litro de caña de barril. Deliciosa además. Dormir, en núcleos más o menos famosos, anda por cuarenta euros, y eso se explica por la poca oferta que existe de pensiones (¿he destacado que a este país no va ni Dios?). Es en el aspecto cultural donde flojea un poco. A mí me apasiona perderme por skansens (museo etnológicos al aire libre) o viejas iglesias de madera y por eso se me ha ido el tiempo volando ya que de éstas hay centenas, pero entiendo que esto puede sobrecargar a mucha gente al igual que sucede con los templos budistas. En cuanto a vestigios históricos, Bardejov y Banska Stiavnica lucen con brillo propio. Son preciosos y han sido, sin duda, lo más hermoso de la ruta. A nivel rural Vlkolinec y Cicmany se salen, especialmente la segunda localidad. Por último, la gente eslovaca hace gala de muchos de los tópicos que adornan a los pueblos eslavos: serios y fríos por naturaleza pero extremadamente educados, cálidos y hospitalarios una vez se rompe el hielo.

Toda la ruta, como dato significativo, la hemos hecho en transporte público. Lo vuelvo a repetir: es absurdo considerar que alquilar un coche es necesario. El coche ayuda a “gestionar” mejor el tiempo, igual que lo hace una agencia, pero encarece mucho el presupuesto y, sobre todo, evita la interacción con los locales (básico en mi concepto de viaje). Y que conste que con lo de “gestionar” no me refiero a lo que muchos piensan, por eso lo entrecomillo. Me refiero con “gestionar” a que te da la posibilidad de pasar por cinco sitios en un intervalo de quince horas, pero pasar por cinco sitios en quince horas, desde luego, es gestionar el viaje de puta pena porque justo te da para tirar una foto sin entrar en el cuándo, cómo y por qué de las cosas. Que quede claro. Además Eslovaquia está a cuatro pelas en avión de España, lo suficientemente cerca y a tiro de low-cost (nosotros ciento treinta euros vuelo i/v a Budapest, a un par de horas de la frontera eslovaca) como para considerar muchas posibles rutas por entre sus tierras sin necesidad de hundirse de agotamiento pretendiendo ver todo lo destacable en un primer viaje, anatema de turistas.

Ochocientos treinta euros. Esa ha sido la suma final por persona durante diecisiete días, incluyendo el mencionado importe de los vuelos. Si sumas el porrón de pasta que supone alquilar quince días un coche más la gasolina y le restas las cuatro pelas que cuesta moverse en bus entre Bardejov, Poprad, Zakopane, etc. Si sumas ver el velo corrido del paisaje a través de la ventanilla del coche, más pendiente del GPS que de la realidad que te rodea y le restas la posibilidad de charlar, compartir unas pastas o hacer unas risas con locales mientras aprendes a pronunciar cuatro palabras en su lengua… ¿Cuánto suma en total?

Dejo para acabar unas fotos del soberbio skansen dedicado a la minería en Banska Stiavnica, con mina real incluida. Lástima que en las fotos no se aprecie la atmósfera claustrofóbica y los jadeos, reflejo de taquicardia, que provoca bajar allá abajo y recorrer centenas de metros entre angostas galerías, a duras penas apuntaladas entre postes de madera podrida por la humedad.

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