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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

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"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

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sábado, 24 de noviembre de 2012

Algún día, Phom

Phom ya no trabaja en el restaurante. Ahora lo hace en un bar de chicas porque dice que gana más. Unos tres euros al día parecen ser un rédito irresistible para alguien curtido en la yerma Isan. Y eso le ayuda a cuidar de su hijo, el que aún habita con sus abuelos maternos en la ciudad de Roi Et. La vida no le sonríe a Phom. Ningún extranjero se ha fijado en ella. Solo para pasar un rato, incluso una noche. Al día siguiente nunca más. Gana doce euros, o doscientos cincuenta si el extranjero es generoso. Pero son solo fuegos de artificio, pan para hoy porque pronto se diluyen repartidos entre sus familiares. Y en ocasiones no ha de hacer nada. Solo dormir acurrucada entre brazos velludos porque algún cliente echa de menos el calor de su esposa fallecida, aún enamorado de ella. “Estos son los que mejor pagan” afirma risueña. Mas Phom anhela un novio extranjero, uno jubilado que no dé guerra y sepa cuidar de ella y su familia, que le haga rememorar este trabajo en el bar como una pesadilla, una reminiscencia del pasado cruel. Uno con dinero. Uno como el que sigue teniendo su amiga Pa. Nuestra amiga Pa. Sonrío y trato de encender de nuevo sus ojillos traviesos. Algún día, Phom.

Phom se afana recogiendo vasos, vaciando ceniceros, sirviendo tragos. Me gusta verla trabajar. Me sonríe y se gira para atender a otro cliente. El tiempo ha debido borrar la melancolía. Le tengo cariño a Phom. Me recuerda lo que viví, lo que ya no volveré a sentir, lo que ya dejé de ser. Y me gusta su vitalidad. Pese a que el pasado nos regara de hiel, ella siempre supo acunar mi desdicha y hacerla compartida. Aún recuerdo las lágrimas de Phom. Son saladas y húmedas, pero distintas al sudor. Saben a desesperación, a engaño, a traición. Y ella seguro que todavía no ha olvidado a qué saben las mías, porque llevan impreso el mismo sabor, a sangre y fuego. La noche meses atrás, el alcohol meses atrás, nos llevó a un callejón de pura amargura por la imposibilidad de estar juntos. Un corazón roto, estallado en mil pedazos, nunca suma una ecuación perfecta. Es imposible. Para mí lo era, y sufría horrores haciéndoselo saber a ella. Ella ya me conocía antes incluso de verme. Pa le habló de mí, le contó lo que vivimos juntos aquí, en Vientiane, en Chiang Mai. Y Phom quería estar conmigo, revivir en su piel castaña lo que Pa vivió conmigo. Pero mi corazón, en Nong Khai, es hermético. Lo cerré y tiré la llave a lo más profundo del Río Madre Mekong. Él recoge mis llantos y alegrías, mi tesón o mi pasión, recoge mis lágrimas y las endulza en su océano fluvial, me señala el norte, y jamás me deja desfallecer bañándome de dignidad. Todo lo mío lo guarda, receloso, el Mekong en sus entrañas. Todo lo suyo es un regalo envenenado, como un disparo suicida en la sien. Nadie, ninguna mujer osa alcanzarlo, ni intentarlo tan siquiera. Solo Phom lo hizo, y fracasó generando un mar de llantos. Solo una chica de nombre Pa podría abrir lo que se esconde, lo que me robó el Río Madre. Y ella ya no habita aquí. ¿Volverá? Me mira condescendiente. ¿Quién sabe? Pero yo sueño que sí. Algún día, Phom.

El alma de Phom no entiende de matices. Una mirada suya es una estaca en lo más profundo de las entrañas. O acaso la más maravillosa invitación a sonreír. Sus ojos están desnudos de arrogancia. Son poderosos por nutridos en la humildad más salvaje, y saben evocar lo que hace palpitar con furia el corazón de quien desee bucear en ellos. Ella tuvo arrestos para buscarme, y yo los tuve, condenado como estaba, para morir en la orilla de esos, sus hermosos ojos avellanados, minas de ámbar. Phom, sus ojos me lo revelan, sigue sufriendo conmigo en mi transito pesaroso de ojos enrojecidos por no poder visitar a Pa. A ella también le gustaría visitar a Pa, pero no tiene dinero. Algún día, Phom.

Podría escribir tantos bellos momentos vividos con Phom que difícilmente sabría por dónde empezar. Hemos reído, hemos cantado, hemos soñado, hemos llorado. ¿Cómo podría olvidar las lágrimas o su tierna sonrisa? Anatema de viajero. Probablemente lo haré, probablemente sucumbiré. Probablemente un día llore por haber perdido sus rasgos. Igual a como me pasó con Jo. Algún día, Phom.

Cada noche, Phom busca su sueño de un novio extranjero con dinero apostada tras la barra de un bar. Cada noche. Cada mes. Así lleva varios años, tantos como han pasado desde que un joven tailandés, hundido en ron barato, la encintó para luego abandonarla. Seguro que incluso las Nagas, las serpientes míticas del Mekong que habitan en Nong Khai, conocen de Phom y de su inmenso corazón. Ellas, a buen seguro, sabrán regalarle lo que se merece. Algún día, Phom, algún día.

                                          Phom, una amiga de Nong Khai que compartió penares y llantos, todo por pura y veraz amistad. Noviembre de 2012.

P.S. Ahora en Khon Kaen, viendo los días morir. Uno, dos, ¡quién sabe!. Estos pasan tranquilos y animados para mi sorpresa por estar en una ciudad gigante y gris. Pasé un día por Nong Khai. Deberás perdonarme por no decirte nada, camarada Ta. De corazón. Ambos sabemos que de no haber ido solo y melancólico, a rebuscar en el baúl de la memoria, este texto no hubiera existido. Y es acaso el más sentido de todo el viaje... Tendremos tiempo para hurgar en las entrañas de Nong Khai en otro tipo de viaje en el que la escritura no guíe mi brújula. Eso prometido.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hi guy

Me ha molado este relato. Siempre hay recuerdos y vivencias q se graban por siempre pasen los años q pasen y se vivan las experiencias q se vivan.
Sigue contandonos lo q te ocurre.

Y seguro q algun dia a Phom le llegara lo q ansía.

Un abrazo de esos q no te molan (aún).
R.
PD: about your homework I didn´t have time, but in two weel I will ahve more free time and I will have a look, okis?. Then, i will try to go to the page numer 4 of your book. Sorry, i am working on it ;-)

Anónimo dijo...

Bueno,oh!

Yo ya sabia que tu ibas a volver a la escena del crimen.

Que tiran mas dos...que dos carretas

Que le diste muchas vueltas antes de tu destino prefijado ya desde hace tiempo.

Te mueve un animo muy sano pero ten cuidado...Ni Phom ni Pham ni Pa...viven en otra estratosfera.

Disfruta pero no hagas caso a los cantos de sirena,puedes terminar en las rocas y tu ya lo sabes.

Ademas Tucata esta embarazada y dice que fuiste tu...No sabia que fueras el Espiritu Santo...jeje!

En Bangkok tienes tiempo?

PD Phom esta casada y tiene tres hijos.

Tailandia Mon Amour!

Anónimo dijo...

Tio. Eres un pesado. Tu historias duermen hasta al que sufre de insomnio. Dejate de ostias y cuenta cosas intetesantes como paisajes y origenes y eso
Jejeje. Si ya sabes que me gusta a mi. Luego nos descojonaremos de ti y tus paranoias. En fin tiratela y usa condon.
Pd: tenia una piel.
Desde la herriko de hernani. Aupa la real. Y el atsetik?