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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

martes, 5 de junio de 2012

Cuba en melancolía

Cuando uno mira hacia abajo solo puede ver estelas como grumos de pintura blancuzca, resecada, que se recortan sobre un telón celeste que no es más que la inmensidad del Atlántico. Volar rumbo a Cuba ha de ser una invitación a soñar, a seguir susurrando acordes de Son o Trova, de Benny, de Sindo o de los coetáneos, y aunque solo sea por eso más apreciados, Silvio o Pablito. A playas de coral batido por miles de olas cuya espuma puede parecer sumarse a la volatilidad de los restos que encubrirán las pisadas de mis pies, otras las borraran y otras huellas guiarán nuevos horizontes. A revolución de barbudos que mataron el alma para dar vida a la fe perseverando, luchando, soñando y perpetuando dos letras para generaciones venideras y que, con su sola mención, no se pudra su mensaje. Porque éste ya está fijado al ADN como en su día lo estuvo a ese pedazo de hierro que hacía de barco ya casi olvidado, ese que casi podría ser adivinado aquí debajo, a diez mil metros, rumbo a África mientras un sol de levante empieza a querer dar lustre a unas descoloridas letras en su proa: Playa Girón. Cuba, teniendo un corazón en el que ya no cabe más y un estómago pobre de solemnidad. Cuba, la vergüenza desparramada que se atenúa en un llanto ahogado de lo que siempre quisimos ser. Cuba, la madre y hermana Cuba… Cuando ya no estés, cuando no quede un lugar para soñar, cuando los trovadores sean una incomprensible reminiscencia de lo añejo, de lo fusilado por el imperialismo que narcotiza y obliga, cuando la raza humana tenga un poco más de raza y menos de humana. Entonces, mi hermana, muchos deberemos sacudir las lágrimas y volver a desbrozar el camino de eso que nunca debimos dejar que lo inmediato ahogara... y será tiempo de llorar.

Vuelvo a cerrar la cortinilla de la ventanilla con gesto circunspecto, me invade la penumbra dentro y fuera, aumento el volumen “Voy imaginando versos, voy como prefiero ir, voy a bordo del encanto, voy soñando el porvenir”… Y yo, mi hermano, yo también vuelo a Cuba, yo también voy a Camagüey, yo también quiero seguir gritando al firmamento “cuánto queda por luchar, cuánto queda por aprender, cuánto…”.

P.S. Escribí estas breves líneas a bordo de la jodienda que es Iberia. Tras escala en La Habana, ya en México, todo sigue igual, a saber, la vieja pachucha (infección de orina, leve, eso sí) y perdiendo las gafas... nada nuevo bajo el sol ¿verdad?. Gracias a Elmenda por el bonito comentario a la entrada de Torun y, sobretodo, por asomarse a esta ventana y participar. Efectivamente Torun puede ser un bello lugar para mitigar el dolor de una o dos derrotas tan dolorosas como las últimas... yo ya me sueño paseando por sus calles el día que, al fin, los once aldeanos consigan rematar la faena ;-)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola
Ya veo que la vieja sigue como siempre,perdiendo las gafas, mientras no se olvide las pastillas...no vamos mal, pasarlo bien y disfrutar de las vacaciones.
Saludos.
Jesus