LIBROS, DOCUMENTALES, FACEBOOK...

"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

Facebook y últimas noticias:

BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

viernes, 30 de marzo de 2012

Los dos primeros vídeos

Disponibles ya en Youtube, el primero desde Beijing a Xiahe, el segundo desde Langmusi a Lijiang. En unos días estará el tercero y último del apartado de China en este pasado 2011. Doble click en los vídeos para verlos en pantalla y en esta dirección están todos los subidos:

Mis vídeos en Youtube




jueves, 29 de marzo de 2012

India y Lapierre

Una bella entrevista que merece la pena ser leída. Tengo la inmensa fortuna de haber pisado tres veces India, pronto serán cuatro, cinco y seis… y Lapierre desgrana el secreto, lo desnuda, en la entrevista y en sus libros, para que todos sepamos que visitar ese país pasa de ser una opción a una obligación como integrantes de la humanidad. Nada llena o nutre más que poder convivir con India y sus gentes, en esa miseria infinita que borda el amor que pueda brotar desde dentro. En ese sentido es un país único, es el mejor viaje interior…

Entrevista a Dominique Lapierre

martes, 27 de marzo de 2012

Timadores en Phnom Penh



Jejeje, yo también topé con ellos, y hasta me dieron pie a unos párrafos en "Río Madre"... Es parte del capítulo veinticinco, dedicado a la capital Khmer, Phnom Penh.


"Salí a tomar un trago para refrigerar mi quemazón interior y todo fue de mal en peor. Mira que desearía hablar bien de esta corruptela en que se ha convertido Phnom Penh en la zona de la ribera del Río Madre, pero ni por esas… Me acerqué a un hipermercado de estos de juguete que aparecen esparcidos por doquier por todo el territorio del sudeste asiático cual setas que brotaran en Abril y me saqué una cerveza. Fuera, dos mesas, en una un hombre y en la otra una mujer, ambos rondando el medio siglo de vida. Me senté junto al primero buscando un poco de reflexión interior. Ni para Dios. El tío se embolica en el deseo de platicar conmigo y, oh sorpresa, la mujer de la mesa contigua se une a nosotros. “Joder, que yo ya estoy mayor para trucos baratos. A ver de qué va éste”. Me dicen que son de Filipinas (“buen presagio” resumo irónico sabiendo la retahíla de trucos y timos que se cuecen por allí) y que, tin tin tin (onomatopeya de campanilla), su hija va estudiar a España en unos meses, que viven cerca y que podría acompañarles y dar algunos datos de mi país a su vástago. “No me lo puedo creer. Esto no está pasando”, giro la botella para comprobar que solo tiene un cinco por ciento de alcohol y no un cincuenta porque prefiero pensar que es todo una ilusión en éteres alcohólicos. Pero no, la botella descubre su verdad, cinco grados, y la triste realidad se impone como un corsé del que me he de liberar una vez más, como siempre en este puticlub gigante en que da la sensación de haberse convertido esta área de Phnom Penh. Por supuesto en este breve intervalo se acercan doce mil moteros, conductores de tuk-tuk, tullidos y demás fauna variada para incordiar un poco más. Me rehago rápido, le digo al fulano que tengo prisa, que he de hacer una llamada por internet, pero saco un papel y el boli y le escribo mi dirección de correo electrónico al que puede escribirme su hija y yo ya le contaré cosas de mi país. La dirección es irrefutable: idosatomarporculo@putostimadores.com. El tipo la ojea, extrañado, y yo me temo si no sabrá, por un casual, algo de español y habré de salir por patas, pero finalmente se la guarda, con una falsa mueca de sonrisa, en el bolsillo de la camisa. Me excuso y me levanto para partir no sin antes escuchar al sujeto suplicarme, ante su compinche femenina que luce triste su falta de pegada a la hora de intentar pescarme, que le pagara una cerveza porque él no tiene cambio. “¿En qué cojones se ha convertido esta ciudad?” pienso alicaído mientras busco una sombra que me de cobijo.

Y de este modo regresé al hotel, rumiando el sucedido esperpento, si no sería que es que había tenido mal día o que, sin más, me lo habían hecho tener. Probablemente a medias. Ya no importaba, Phnom Penh se me había fragmentado en mil pedazos y solo podía aspirar a conocer Kampot como un reducto final de realidad Khmer antes de cruzar a Vietnam.

Me pilla la última tarde absorto, cenando en un puesto callejero. Pienso, y de hecho llego a la convicción de que nosotros, turistas, estamos reventando áreas de las capitales del sudeste asiático cual si fuéramos una mala droga chutada en vena. Se han convertido en la moda de nuestras mentes enfermizas, en lo guay que queda decir a nuestros semejantes que pisamos sus calles. No entendemos su idiosincrasia, no entendemos su historia, ni su presente, su devenir o sus distintas peculiaridades. Llegamos y lo enfangamos todo con nuestros hábitos occidentales, con nuestro bolsillo a reventar parido, ni más ni menos, que de un capitalismo que ahoga a los que nos acogen. Nos negamos a navegar por el río de la vida asiática, a seguir sus curvas en forma de costumbres como hicieron antes centenares de generaciones de viajeros. Creemos que lo nuestro genera felicidad en todos los ámbitos: en transporte, en comida, en forma de vida,… nos felicitamos porque encontramos una pizza o un sitio con wi-fi como si eso fuera más necesario que el respirar o las risas compartidas que dan la vida. Y lucimos orgullosamente kramas lilas o parduzcos con flecos para sentirnos parte del espíritu Khmer. Y todo sin tener ni puta idea porque el krama original, el auténtico, el que llevan ellos, jamás ha llevado inútiles flecos ni ha solido lucir colores oscuros por la sencilla razón de que estos atraen el calor. Pero ésos, por lo visto, no quedan tan lucidos en nuestro cuello borreguil… y además, siendo claros, el polvo y suciedad se deben notar con mayor claridad. Lo llamamos bienestar, futuro, y no cuestionamos todo lo que pisamos y marchitamos en nuestro caminar. Autómatas del sistema, machacamos la cultura que nos acoge en la creencia de que sus seres entienden nuestro mensaje cuando en realidad solo anhelan nuestra cartera por pura necesidad vital de un sustento que nuestro estilo de vida les ha robado. Observo, desde muchos centenares de metros de la zona turística, un Mekong que se ha perpetuado en mi ruta, que se tiñe de malva ahora que se pone el sol. Un río al que pronto he de decir adiós. Un río que observa, con pausa y sabiduría ancestral, el quehacer de los pequeños hombrecillos que pueblan su vereda o buscan en su sangre un poco de sustento que él, pese a todo, sigue regalando generosamente. Y solo sé que le voy a echar mucho de menos, casi lo mismo que añoro los años en que este reducto llamado Phnom Penh era parcela acotada de forajidos con barra libre, con “pase pernocta” en sus fechorías nocturnas, cuando un cajero automático era una utopía y cuando la presencia de un conductor de tuk-tuk era una bendición y su espíritu solo aspiraba a sonreír y hacerte feliz en tu periplo por la ciudad generada alrededor de la colina de Penh y su imperecedero templo. Esa misma que ahora, años después, la inmensa mayoría de turistas ni conoce ni venera regalándole un loto como hice yo en mi último acto de comunión con la llorada ciudad, suplicando por su próspero futuro. Aunque sea, a mi pesar y sin posibilidad de opción, vendida al necesitado y mísero dólar arrancado de un ignorante bolsillo occidental.

Esa noche, visto lo visto, a tenor de mi depresión galopante, me escapé del cuartucho de la pensión y me hundí a morir en la noche de Phnom Penh…"

P.S. Y antes de que se me pase, un bello homenaje a Sevilla, gitana revestida de oro...

jueves, 22 de marzo de 2012

Lo que quieran ser...

Sin primavera ni estación, ya soñando nuevas orillas para finales de año que acaso pasarán por recodos sudamericanos. Así me pilla una tarde gris e insensible de cualquier día de a fines de invierno en Donosti. Prometí a mi sangre que escribiría una breve entrada para vanagloriar, dar cera o linimento, a todos los que como él y Nagore decidieron partir sin amarras ni ambages, solo con la ilusión y la fe por bandera. Quién fuera… El resto solos, con familia, mujer, hijos, y todo eso. Pero solos en alma desnuda, esa en la que late el ritmo estudiado e impuesto, nunca agitado por el qué se esconderá un tramo más allá, qué lengua ininteligible hablará quien allí habite. Quién fuera… Gente como Ro y Hollywood, para los que el mañana es una quimera que da igual dónde y cómo cristalice, sin tragos de mistela como deberes y obligaciones conyugales, hipotecarias. Quién fuera… Solo la libertad por límite. Quién fuera… Solo no tener reloj ni necesidad de errar. Quién fuera… Aspirar a mover con libertad el cuello, fijar la vista y el ímpetu donde estos decidan posar. Quién fuera… Un sortilegio de grito libertario, de llanto feliz. Quién fuera… Un viaje infinito como la suma de alvéolos que regalan la vida a plena luz de cada despertar, un río que brote y del que mane el milagro del tesón personal. Quién fuera… Poder saberte pleno sin pesadillas ni temblores en penumbra, saberte preso de un corazón que no puede envejecer ni ceder, saber que venciste al naufragio, que las corazas no se hicieron para tu espíritu libre…

Quién fuera… Quién fuera…

A todos ellos, por no llorar inconsolablemente su deceso, por pelear por acabar siendo lo que siempre quisieron ser…

Para todos ellos mi homenaje sincero mientras remato nuevos vídeos, construyo versos forjados en melancolía para la nueva obra, preparo el hatillo (siempre con fecha de caducidad, nunca como el suyo), y empiezo a palpitar con intensidad imaginando qué se esconderá en ése, mi eslabón partido de cadena rotulada como “Obligaciones”, en que se han convertido los últimos meses de cada año de un tiempo a este parte. Entonces tiempo de olvidar taquicardias, tiempo de felicidad.

sábado, 10 de marzo de 2012

Athleeeeeeeeeeeeeeticcccccccc... Ñeuuuuuuppppp

Porque es lo que toca, un poco de orgullo ya casi olvidado... Es un sentimiento que ya se comparte a lo largo y ancho del añorado continente asiático. Un gracias y un abrazote grandísimo a la gente de proyecto vivi, especialmente al guileto Ro, por este precioso vídeo (doble click en el mismo para pantalla completa)



proyectovivi.blogspot.com