Han pasado algo más cercano a los veinte años que a los quince. Despertaba de una noche de sudor a medias, compartido y sincero, paladeaba un café caliente, que humeaba de pasión como ésa ya enterrada entre sábanas líquidas, igual que la colilla recién apagada entre un breve mar de ceniza. Y allí, solo allí, empezó a sonar “causas y azares”. Silvio no se escapaba un trecho más, volvía para resumir, en verso que machacaba cualquier prosa que sucumbía en bocas mudas, lo hermoso de la vida: cariño fundido, alma iluminada. Acorde tras acorde, serían las causas o acaso el azar, ambos tejían un presente de felicidad. Un beso de pasión y un hasta luego en el finiquitado tiempo ha bar txingurri. Era un piso alto en Juan de Olazabal, tan lejano y de repente, tan cercano.
Ayer fue parecido, pero tres lustros y pico generan un matiz del que no se puede huir. El mismo beso, la misma vida para dos no tan jóvenes que antaño despachaban un futuro que no importaba y ahora, causas y azares, temerosos de ese mismo futuro cuya sed acongoja y hace nublar la vista. ¿Qué rumbo tomar?, ¿en qué estación apearse? Causas y azares, volvió el tema a una mente confundida… causas y azares que marcaran un futuro de empañada nostalgia, con primavera aquí, con primavera allá… causas y azares que suspiran por ese amor entre fraternal y conyugal que genere aliento… causas y azares que son un réquiem por ése, éste o aquel, que ha de morir… causas y azares que acaso atraparán al que juró nunca desertar… causas y azares que me susurran, maldiciendo, por qué demonios no te devoró el olvido… causas y azares de la misma pasión que trepa por las demolidas paredes que son lo que queda de mí en el prisma sentimental…
Entonces, con el último suspiro, creí saber que era cierto el hecho de que ciento y pico páginas después, desangradas por Indochina, estaba presto para volver a escribir párrafos… aunque Myanmar, hogar del fugitivo, se me quedara atragantado en una nebulosa ocre de desazón e incertidumbre en la que sueñe con no poder volverla a concebir… mañana será hora del “Mendi”, hogar en el que confesar y agitar historias del pronto jamás, del por siempre libre con el camarada y demás… del indómito Madrid:
Ayer fue parecido, pero tres lustros y pico generan un matiz del que no se puede huir. El mismo beso, la misma vida para dos no tan jóvenes que antaño despachaban un futuro que no importaba y ahora, causas y azares, temerosos de ese mismo futuro cuya sed acongoja y hace nublar la vista. ¿Qué rumbo tomar?, ¿en qué estación apearse? Causas y azares, volvió el tema a una mente confundida… causas y azares que marcaran un futuro de empañada nostalgia, con primavera aquí, con primavera allá… causas y azares que suspiran por ese amor entre fraternal y conyugal que genere aliento… causas y azares que son un réquiem por ése, éste o aquel, que ha de morir… causas y azares que acaso atraparán al que juró nunca desertar… causas y azares que me susurran, maldiciendo, por qué demonios no te devoró el olvido… causas y azares de la misma pasión que trepa por las demolidas paredes que son lo que queda de mí en el prisma sentimental…
Entonces, con el último suspiro, creí saber que era cierto el hecho de que ciento y pico páginas después, desangradas por Indochina, estaba presto para volver a escribir párrafos… aunque Myanmar, hogar del fugitivo, se me quedara atragantado en una nebulosa ocre de desazón e incertidumbre en la que sueñe con no poder volverla a concebir… mañana será hora del “Mendi”, hogar en el que confesar y agitar historias del pronto jamás, del por siempre libre con el camarada y demás… del indómito Madrid:
http://www.youtube.com/watch?v=2vLqWbiLJCk
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