No queda mucho del Lijiang que conocí hace cerca de cuatro años. Así de claro. El comercio, el ansia desbocada de dinero fácil rasgado de bolsillos de una potencia china que en esto del turismo (por supuesto no se iban a quedar atrás) también tiene engranada la quinta velocidad han dado un poso de artificiosidad a este lugar en el que la gente Naxi ya no pasea ni, lo que es peor, apenas se deja ver por sus calles. Ni Shuhe es ya la escala de esa vibrante ruta del “Tea Horse” que parece llamar a mi puerta de futuro. Se perdió su pulso entre neones y karaokes que resuenan poderosos pese a la distancia en este hostal donde escribo, alejado unos buenos centenares de metros del frenesí. De Dali mejor ni comentar, ya en su día grabé su epitafio al ritmo de insistentes cincuentenarias que hacían de vender marihuana a golosos viajeros su “modus vivendi”. ¿Y qué queda entonces en Lijiang o en la famosa ruta norte de Yunnan? Pues traspasar un recodo y encontrarse con cuatro currelas chinos acelerados que construyen una casa típica Naxi de 400 años de antigüedad sin ni siquiera dar breve pausa y lugar a un necesario duermevela, o deambular y regatear por un North Fake que desparrama sus botones nada más agitarlo, o pagar 30 yuanes por una “¿Beerlao negra?” (negra, dam o si dam en Lao, difícil olvidar a Pa y los días en Vientiane)… O… o la obligación de bolsillos en decadencia, el mejor remedio al brote de disnea que ahoga: pulular por la periferia, lejos del ruido y masas, pensar que los pitillos de 5 yuanes las dos decenas tienen un pase, trasegar unas cervezas snow y unos dumplings de estilo norteño por cuatro pelas… y, viajar, sobretodo viajar al sentir que la mirada de esa anciana Naxi que te los sirve, tan sorprendida como agradecida por tu insólita visita, sin despojarse de su ancestral piel de oveja a la espalda y su vestimenta añil, esconde un poco de pasado recuperado, un poco de nexo común de eso que hace que las culturas y las personas vivamos imantadas, de ese impulso que nunca un viajero podrá definir ni mucho menos intentar expresar. Y los 3 euros pagados de la cuenta a la abuela, que también ha sondeado tu mirada y tu espíritu y los ha recibido con ambas manos y mirada humillada, son ese detalle que sabías que, pese a lo inevitable, daría a tu espíritu una razón para entender que sí, que todavía sigue mereciendo la pena hurgar en lugares como Lijiang.
P.S. Ya ves camarada, se agradece el apoyo hernaniarra, los hijos de Mao siguen con su desesperado intento de poner puertas al campo... pero el perro viejo siempre ladra más fuerte. ¿Hablamos de fútbol y derbys?... juas, juas... abrazote para Saioa y besitos para los peques. Ta, ya queda menos, compadre... Y que brindo con otro esqueje de Snow porque Pablo (banhoffzoo.blogspot.com) ha resucitado y eso es un lujazo que no encaja adjetivos, algún día alguien sabrá valorar al pedazo de escritor que es.
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2 comentarios:
somos un resucitamuertos, os dejamos ganar porque el pobre bielsa, bah, dejalo estar, puta real, acaba de empezar, y ya estoy de mala ostia, me da mal palpito. en fin por lo demas todo igual, nos tenemos que mover de casa, estaremos mas cerca del pueblo y es casi seguro que me tendre que deshacer del perro, tengo la pena ya dentro, putos animales se les coge cariño...
y buscando curro aunque estoy oxidado, pero algo saldra, esta puta crisis, nos vamos a liar todos a tiros...
en fin camarada, lo dicho cuidate, afila el colmillo, jejejeje, y siempre que pueda me acordare de darte un saludo... no bebas mucho que engorda la ostia la cerveza.. por cierto he perdido ya 16 kilos, me quedan otros 40 jejejeje.
Pon fotos de las botitas, Botarate. Desde la boda de tarfran, informo Botirrindondin, la galleta de confianza
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