Me llegó la hora de partir, de volver a volar, a sentir... De creer en mí y en mi tiempo, de resudar aromas que por tres meses me tendrán al abrigo de algo que algún día llegaré a comprender. Aprobé el inglés, se hizo justicia a un alma errante que se parte las entrañas buscando un poco de luz en foros, en charlas, trasegando gestos con tragos, palabras y hasta bocas húmedas en lengua extraña pero cálida y cercana. Todo volvió a su sitio, pronto veré a Somnus (si ella lo quiere), a Pa, a Ta y a faro... a tanta gente. Porque como Theroux, podré buscar lugares, lustrosos o olvidados, sorpresivos o anestesiantes, dóciles o salvajes, pero siempre encontré y encontraré personas... allí, más allá, o acaso en Luang Prabang, mecido por el rasposo trago, como de Mistela, del siempre vigilante Mekong y sus templos... Un hasta pronto, un verso y una canción que araña el alma:
"Wat Xieng Thong (templo de la ciudad dorada) debe ser el templo más conocido de Laos con seguridad, también es uno de los más hermosos, que duda cabe, y, sin ningún género de dudas, uno de los de más prestigio para la misma población de Luang Prabang. Pero eso no era lo que me había llevado allí.
Recordaba, mientras mis pasos parecían querer huir de una sombra difusa y plana que reflejaba los pocos minutos que quedaban de sol y enfilaba el antaño camino de polvo convertido en barrizal por las lluvias monzónicas veraniegas que da acceso al templo, que hace tres años tuve la inmensa fortuna de poder disfrutar del recinto prácticamente solo, sin turistas ni jóvenes novicios. Y quería recuperar emociones. Entonces, por aquel tiempo, admiraba los adornos del imponente sim, la colección de budas entre descoloridos y de tono verdoso, con reductos de moho que reventaban cualquier noción de tiempo que uno pudiera suponerles, los murales interiores y su finísima pátina de gloria vigente en polvo,… supongo que debía ser feliz pensando que, incluso si una de aquellas figuras pudiera cobrar vida desde su efímero estado y dirigirse a mí, la ilusión de esa irrealidad no hubiera superado el cúmulo de sentimientos que pugnaban por brotar de mis entrañas en esos instantes ciertos y reales en soledad. Como si la humanidad se hubiera detenido en ese breve y diminuto cruce de tiempo y espacio y una fuerza huracanada la hubiera borrado de la faz de la tierra. Solo para mí. Así, salí hacia la parte trasera y me sacié de aire puro y húmedo que se mezclara con la deliciosa caricia que supone para las fosas nasales el aroma del interior del sim. Porque mucha gente no lo sabe y otros muchos no lo perciben, pero Wat Xieng Thong es olor, no el clásico olor de sándalo en varitas de incienso o cera de velas consumidas todo ello regado del dulce y casi imperceptible aroma de lotos recién cortados. No, ni tampoco el de pintura o teca revenida. Que va. El sim de Wat Xieng Thong huele a Laos, a historia infinita, a ceremonia y a luto, a Mekong que aquí asoma como madre de todas las aguas, pero, sobretodo, huele a fe, a ilusión y a perseverancia de un pueblo que hace del vivir el más preciado de sus tesoros, y ahí radica su magia, podrás pasar por decenas, centenares de templos, tantos o más como han recorrido mis pies descalzos, pero no vas a encontrar un olor igual y, si acaso, cuando regreses a tu casa, a tu entorno habitual, y quizás un ligero efluvio de algo similar llene tus pulmones, podrás sonreír y alegrarte porque mentalmente regresarás a Laos y sus gentes paseando de nuevo por la memoria de un templo precioso como es este Wat Xieng Thong. Solo dos veces en mi vida he percibido algo similar aunque con menos fuerza, en Byodo-In, muy cerca de Kioto, una de las cunas del budismo japonés, y en el sim del pabellón octogonal en Jingzhen, al sur de la provincia china de Yunnan, no muy lejos de Luang Prabang, otros dos sitios mágicos que darían para mucha conversación. Aún ricamente intoxicado me senté en un escalón del pequeño ho trai (biblioteca) en la parte trasera y, durante vibrantes minutos, me deje seducir por el soberbio mosaico del árbol de la vida que luce en la parte posterior del sim. Allí me quedé, como un idiota embelesado, como un recluta que no puede dormir al comenzar su calvario militar y observa, echado en la cama, la foto de su novia a la que sabe que no volverá a ver en meses o acaso como ese pobre mortal que, precediendo a Perseo, ha osado desafiar a la Medusa griega y ya solo le espera el hechizo, petrificado, hasta el fin de los días. Inmóvil, en silencio... solo. Y el tiempo, el sol poniente, se cerró como si hubiera sido un chasquear de dedos, minutos que se fueron en un click. Solo la imperiosa necesidad de regar aquella cascada de emociones que gritaba mi interior con una Beerlao pudo, de noche casi cerrada, devolverme de aquel estado etéreo en que soñaba y rasgaba palabras sobre una libreta para devolverme a la calle Sisavangvong y mezclarme con decenas de turistas que apuraban para hacer sus compras o charlaban en derredor de unas tazas de café. Yo ya era inmortal en mi cerebro, bañado de la soledad eterna que me inundó aquel día en Wat Xieng Thong."
http://www.youtube.com/watch?v=71oXpggoqcw&feature=related
"Wat Xieng Thong (templo de la ciudad dorada) debe ser el templo más conocido de Laos con seguridad, también es uno de los más hermosos, que duda cabe, y, sin ningún género de dudas, uno de los de más prestigio para la misma población de Luang Prabang. Pero eso no era lo que me había llevado allí.
Recordaba, mientras mis pasos parecían querer huir de una sombra difusa y plana que reflejaba los pocos minutos que quedaban de sol y enfilaba el antaño camino de polvo convertido en barrizal por las lluvias monzónicas veraniegas que da acceso al templo, que hace tres años tuve la inmensa fortuna de poder disfrutar del recinto prácticamente solo, sin turistas ni jóvenes novicios. Y quería recuperar emociones. Entonces, por aquel tiempo, admiraba los adornos del imponente sim, la colección de budas entre descoloridos y de tono verdoso, con reductos de moho que reventaban cualquier noción de tiempo que uno pudiera suponerles, los murales interiores y su finísima pátina de gloria vigente en polvo,… supongo que debía ser feliz pensando que, incluso si una de aquellas figuras pudiera cobrar vida desde su efímero estado y dirigirse a mí, la ilusión de esa irrealidad no hubiera superado el cúmulo de sentimientos que pugnaban por brotar de mis entrañas en esos instantes ciertos y reales en soledad. Como si la humanidad se hubiera detenido en ese breve y diminuto cruce de tiempo y espacio y una fuerza huracanada la hubiera borrado de la faz de la tierra. Solo para mí. Así, salí hacia la parte trasera y me sacié de aire puro y húmedo que se mezclara con la deliciosa caricia que supone para las fosas nasales el aroma del interior del sim. Porque mucha gente no lo sabe y otros muchos no lo perciben, pero Wat Xieng Thong es olor, no el clásico olor de sándalo en varitas de incienso o cera de velas consumidas todo ello regado del dulce y casi imperceptible aroma de lotos recién cortados. No, ni tampoco el de pintura o teca revenida. Que va. El sim de Wat Xieng Thong huele a Laos, a historia infinita, a ceremonia y a luto, a Mekong que aquí asoma como madre de todas las aguas, pero, sobretodo, huele a fe, a ilusión y a perseverancia de un pueblo que hace del vivir el más preciado de sus tesoros, y ahí radica su magia, podrás pasar por decenas, centenares de templos, tantos o más como han recorrido mis pies descalzos, pero no vas a encontrar un olor igual y, si acaso, cuando regreses a tu casa, a tu entorno habitual, y quizás un ligero efluvio de algo similar llene tus pulmones, podrás sonreír y alegrarte porque mentalmente regresarás a Laos y sus gentes paseando de nuevo por la memoria de un templo precioso como es este Wat Xieng Thong. Solo dos veces en mi vida he percibido algo similar aunque con menos fuerza, en Byodo-In, muy cerca de Kioto, una de las cunas del budismo japonés, y en el sim del pabellón octogonal en Jingzhen, al sur de la provincia china de Yunnan, no muy lejos de Luang Prabang, otros dos sitios mágicos que darían para mucha conversación. Aún ricamente intoxicado me senté en un escalón del pequeño ho trai (biblioteca) en la parte trasera y, durante vibrantes minutos, me deje seducir por el soberbio mosaico del árbol de la vida que luce en la parte posterior del sim. Allí me quedé, como un idiota embelesado, como un recluta que no puede dormir al comenzar su calvario militar y observa, echado en la cama, la foto de su novia a la que sabe que no volverá a ver en meses o acaso como ese pobre mortal que, precediendo a Perseo, ha osado desafiar a la Medusa griega y ya solo le espera el hechizo, petrificado, hasta el fin de los días. Inmóvil, en silencio... solo. Y el tiempo, el sol poniente, se cerró como si hubiera sido un chasquear de dedos, minutos que se fueron en un click. Solo la imperiosa necesidad de regar aquella cascada de emociones que gritaba mi interior con una Beerlao pudo, de noche casi cerrada, devolverme de aquel estado etéreo en que soñaba y rasgaba palabras sobre una libreta para devolverme a la calle Sisavangvong y mezclarme con decenas de turistas que apuraban para hacer sus compras o charlaban en derredor de unas tazas de café. Yo ya era inmortal en mi cerebro, bañado de la soledad eterna que me inundó aquel día en Wat Xieng Thong."
http://www.youtube.com/watch?v=71oXpggoqcw&feature=related
Un poco más claro...
http://www.youtube.com/watch?v=Udkmo1ZcByg
Volver siempre a ser consciente de lo afortunado que es uno... Ahora el tiempo es mío...
Volver siempre a ser consciente de lo afortunado que es uno... Ahora el tiempo es mío...
3 comentarios:
Enhorabuena por aprobar el ingles!!
No esperaba menos de ti
Ya tienes todo listo?Los chubasqueros y los countdownes?
Hala! vente pa aca y no hagas mucho ruido
Tamos en contacto
Nus vemus!
hola david
congratulatioons. al final todo rio llega al mar a pesar de los menadros.
he estado echando un vis a todo lo que llevas escrito. veo que eres mas prolífico por esos mundos que cuando estas aquí, así que a ver si nos delitas con algo. deja a yoolbrady en la pisci y cuentanos algo.
ademas te recuerdo que estoy ansioso por bajarme el pdf y así no pagar por tu futuro trabajo jejejeje. (que no, que pagaré por él).
por aquí todo okis. el finde estuvimos en requejo en las super fiestas. tengo fotos de los viejos durmiendo en la kali (y yo que pensaba que ya habia visto de todo). la vieja en 63 kilos sigue bajando para no perderse el viaje de la india.
un abrazo hobbit para los dos.
zái jián
ESTO ES LA HOSTIA BENDITA NI UNA PUTA PALABRA PARA TUS AMIGOS, AQUELLOS QUE TE ECHAREMOS DE MENOS, QUE NOTAREMOS TU AUSENCIA, Y QUEREMOS QUE REGRESES SANO Y SALVO...
EN FIN ESTOY EN LA HERRIKO DE HERNANI, ADIVINARAS QUIEN SOY.
LO DE SIEMPRE CAMARADA BOTAS, CARPE DIEM, MUCHO CUIDADO DONDE TE METES,O MEJOR DONDE LA METES, SIEMPRE CON PROTECCION.
YA ME CONOCES, MIS HIJOS BIEN, EL CANIDO TB Y MI MUJER CADA DIA MAS BUENA. CUIDATE.TE SEGUIRE ESCRIBIENDO SIEMPRE QUE PUEDA.
PD: TENIA UNA PIEL TIO.
Publicar un comentario en la entrada