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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

viernes, 1 de julio de 2011

Liado

Poco tiempo me queda para actualizar esto. Ando liado entre curro, rutas de futuro (he sacado uno billetes para volar a India 20 días en Enero), también estoy escribiendo algo que pretenda sea un poco serio... Muchas historias ahora mismo que me hacen dejar esto un poco de lado. Solo puedo pediros disculpas a los que entrais a menudo ya que seguramente en Septiembre, una vez en ruta, esto vuelva a adoptar el color y vidilla que la actual estancia en puerto que me toca le están robando a este blog. Es solo una pequeña y necesaria hibernación. Os dejo unos párrafos de la historia que me tiene ocupado, no sé si llegará a buen término o acabará olvidada al fondo de un negro cajón... La ruta dictará sentencia, pero es, a día de hoy, otra pequeña ilusión que me regala aliento a diario:

"Despunta el alba en Nong Khai, hogar del Mekong, atalaya pretérita en momentos de soledad para corazones desguazados, igual ciudad gris en opinión de muchos, igual ciudad de devenir tan comercial como somnoliento en opinión de otros, pero el embrujo se percibe incluso desde la entrada del pueblo a cientos de metros del cauce del río, incluso al pie de ese enorme cartel que te da la bienvenida y cruza de lado a lado de la carretera, ése que, independientemente de qué ponga, ya hace a todo viajero asimilar que llega a una frontera, que quizás ha llegado el momento, señalado por una ficticia meta disfrazada de panel inmenso, de morir para volver a resurgir cómo Ave Fénix inmortal, no en vano acabas de llegar a ninguna parte. Todo se confunde en tonos ocres y semi-apagados que inundan los recovecos como una capa de vaporosa gasa y atrapan en esta hora confusa, perennemente tórrida y húmeda, a perezosos geckos acaso tan adormecidos como la propia historia de la ciudad. Adoro los cruces de caminos, las fronteras, los lugares que no saben donde acaba una identidad y empieza otra, donde la tapa de un pasaporte gira hacia otras letras, colores … identidad. Y la sociedad, las mini-sociedades sin hogar que se funden como la cera al fuego en una masa líquida que no entiende de colores, idiomas, razas o costumbres … igual por eso me hallo como en casa en la frontera, soy tan extraño como todos ellos, y al mismo tiempo, tan cercano, podría ser el eterno abad del monasterio que lleva 40 años buscando su luz y ahogando angustias de conciudadanos y frotándolas ese tinte emanado del saber ancestral del budismo. Aquí, en la frontera, todos somos tan extraños como hermanos. Por eso lo adoro, es mi Arcadia. Y Nong Khai tiene ese saber ancestral que no escoge patria y es solo la virtud de quien sueñe, como yo, con no tener hogar. Es algo que trasciende la vista y los sentidos, solo lo más íntimo, ante lo que las palabras empequeñecen abrumadas, es capaz de hallar en lugares como éste eso que nos obliga a replantearnos si no llegó la hora de dejar de viajar y sentir, eso que nunca se deja de buscar, aunque solo sea por unas horas.

Me refugio en las primeras sombras y, mochila al hombro, avanzo por Thanon Michai y cruzo para atravesar por el mercado de Indochina (uno de tantos), a la vera del hechicero y necesitado Mekong, mientras los puestos cerrados del bazar, inertes, parecen ulular y cuchichear a cada paso que doy y apenas salen brillos cautivadores y cegadores por décimas de segundo de platerías y tiendas de menaje importado de China al albur del ángulo que atrape los rayos de un sol plano que madruga, hoy un poco menos que yo, y ya reina a mi espalda por la puerta este del mercado. Me recupero en la misma guest-house de antaño, y ya estoy añorando ese nuevo norte que asoma al otro lado del escurridizo Mekong, giro mi corazón como una brújula al norte, lo percibo pero no lo capto en su magnitud, solo ansío escalar a la azotea de la pensión convertida en improvisada terraza y, una vez allí, ahora sí, en pie, oteando, respirando hondo y acompasado, trato de captar un olor que colme hasta el más recóndito de mis alvéolos, frente a mí, Laos, imán poderoso, cautivador, que me reclama y estalla su atracción en mi cuerpo como un tímido escalofrío que procuro enterrar confundiéndolo en mi cerebro tal si hubiera sido un reflejo espástico a una leve brisa mañanera arrancada y arrastrada de la ligera bruma que emana del terroso río. Laos, el Mekong y yo, procuro entender dónde estoy, qué trazos históricos, leyendas, han parido dando con mis huesos allí, procuro buscarme, hurgando en la memoria, antes de partir en un puñado de días hacia tierras que ya hacen fibrilar mi espíritu. En calma, paladeo y olisqueo el Mekong, ahora solo deseo emborracharme de él."

4 comentarios:

Ta Jose(abuelo Jose) dijo...

Andas liado pero ya reservaste viaje pa el anho que viene...joe con lo tuyo!!

Como ya te veo anhorando Isarn aqui te dejo un enlace para que aprendas un poco su lengua

http://teakdoor.com/north-east-thailand-the-isaan-forum/10964-learn-to-speak-issan-2.html

Este tu ultimo post no esta mal pero hay que mejorar.

Saludazo

Botitas dijo...

Jejeje, que joio. Lo de la India es por sacar a Maite a comprar unos trapos, ya sabes, la cabra siempre tira al monte. De momento a ver si llega en buenas condiciones porque ésta rocha en verano como las plantas pero en invierno... es otro cantar. Procuraré mejorar el texto, tomo nota, de momento solo llevo 50 páginas, jejeje.

Nos vemos pronto, compadre.

Anónimo dijo...

jodio botas, ya estas preparando el viaje... esto es de descojone, puto funcionario...
en fin espero quedemos antes de marcharte, ya sabes que los padres de familia tenemos obligaciones que nos alejan de la familia y los amigos...
en fin otra vez, deseando ver tus aventuras futuras y descojonarmos vivos.
pd: afila el diente que alli es algo sagrado, jejeje...
por cierto tio, tenia una piel...

Anónimo dijo...

Hola primo,
Veo que, de momento no vas de viaje, así que, como ando de vacas, lo mismo me paso esta semana por Donosti y estamos un ratito, te puedes invitar a unas cervezas y pegamos un poco la hebra, que ya hay ganas.
Hablamos.
Un abrazo
Gustavo
PD: Camarada, si estas libre, ya sabes.....