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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

miércoles, 13 de octubre de 2010

De ruta ...

Tenía ciertas dudas de este tramo, no había información en la red (catalizador de viajeros de corcho) pero sobre el papel parecía factible. Así, sea por cosa de fortuna o que, sencillamente, tenía que ser así, me encontré a eso de las 6 de la mañana, aún de noche, en la estación de buses principal de Fenghuang …
-El bus a Huaihua, ¿sale ahora?-. Le comentó a una señora afanada en sus dumplings, me mira como quien ve a un marciano, niega con una mano y levanta la otra mano señalando a lo lejos.
“La madre que me parió”. A esperar un taxi a las 6 menos pico de la mañana en una ciudad perdida de China … “con 2 cojones, ¡si señor!”. Al cabo otro taxi para, baja la ventanilla, y … ya no pierdo el tiempo …
-¡Señora!, le puede explicar a este señor como llego a Huaihua-. Me giro y hago aspavientos para que, por caridad, le diga al taxista donde vamos mi maleta y yo.
Unos minutos después, otra señora en una especie de estación de cartón-piedra, abarrenada de mierda hasta las costuras, con apenas la luz parpadeante que sale de un neón medio fundido de un puti-club rotulado como “hotel” me desarma al apuntar en un reloj de estos de todo a 100 (made in China … ¿alguna duda?) la cifra 7 … “¿será posible? … puta que lo paríó al que me dijo que el primer bus era a las 6” … subo la cremallera de la sudadera hasta el hocico, meto las manos a fondo en los bolsillos y me siento en la acera, encogido … inútil preguntar por un café calentito.
El bus (bueno, aquella cosa) sale puntual con una muchedumbre de chinos, maletas, bolsas, paquetes en fardos … y un turista con la cabeza asomando por la ventanilla pese a la llovizna porque a la vecina no se le ha ocurrido sino la feliz idea de aprovisionarse de vísceras de pollo putrefactas, acaso un manjar por estas lides … mi cabeza fuera, dentro, adivina, un oasis de felicidad en las caras de los chinos, todos ellos ajenos al hedor ... ya no me extraña nada, la verdad.
Cerca de 3 horas después uno llega a Huaihua y, circulando por la ciudad, el conductor del bus se da cuenta al mirar por el retrovisor del extraño con la nariz goteando y las orejas moradas que asoma por una ventanilla …
-¿Dónde vas?-. Podría haber preguntado “qué coño pintas aquí, ¿te has perdido?” y mi gesto no hubiera variado un ápice.
A duras penas saco la guía de la mochila (“por lo menos vale para algo el Libro de las Mentiras versión Lonely Planet aparte de escojonarme la espalda”) y señalo “tren”, me mira como diciendo “oño, hermano, haberlo dicho antes”, da un frenazo y señala al fondo de una cuesta donde asoma una masa informe, entre metálica brillante y gris mustio …
La oficina de tickets me acoge en plan comunista total, largas colas, rostros serios y muchos seres de azul con charreras desgastadas, ¿y yo?, yo cardiaco, a falta de 15 minutos para que salga mi tren, me rasco la cabeza, resoplo, miro las filas desde varios ángulos y, por increíble que parezca, me arrimo a la funcionaria de un stand con cara de pena y angustia al 50 por ciento y … ¡funciona! … le expongo el papel rasgado y húmedo donde apunte el número de tren y horario y en la guía señalo el destino final en caracteres chinos: Sanjiang … ¡voilá! … 3 minutos después un funcionario ancho me cuela a la ventanilla más próxima, me consigue un billete y me lleva hasta la ¡¡¡ Sala VIP !!! de la estación a la espera del caballo de hierro.
4 horas, unos noodles de plástico, prefabricados y un puñado de pistachos con medio litro de cerveza después otra funcionaria me arroja a la estación desde donde el camino se allana: furgoneta a la ciudad y bus a Maàn, precioso, normal que la guía no lo mencione, un pueblo Dong con puentes y torres a punto de firmar su deceso, con la soga del tiempo al cuello y con una pátina de longevidad hasta la raíz ajada por la humedad de belleza contundente, irreprochable.
Las circunstancias me envuelven, me cercan y me aceleran o pausan. Así, entre historietas de más o menos agradable factura, pasan los días en el Reino Medio … mañana a disfrutar del pueblico y sus recodos, las ruedas de la maleta necesitan refrescarse, mi ropa sucia una colada y yo, aparte de un afeitado y una ducha caliente pues seguramente maldecir mi destino, una pareja de ingleses que ha entrado en el restaurante buscando helado (lo repito: no me extraña nada, podría entrar un pingüino con bañador vendiendo cupones de la ONCE y el “nihao” por mi parte seria igual de cortés sin descentrar los ojos del portátil) me acaba de confirmar la pésima climatología de las terrazas de arroz de Longsheng, destino para pasado mañana … y uno sonríe … como en 2008, después de 2 años otra vez X en la ruta, vuelta a la cegadora bruma … será mi destino, en 17 días de ruta apenas 2 ratos cortos de sol, menos mal que Hongcun, Xiao Likeng y Dehang dieron sabor y paso menos rasposo por dentro y fuera de la garganta de tanta cerveza y tanta lluvia.
PD. Saludazos y abrazotes para Txaviske y compañía, Ta, camarada Jorna (que poco te queda, papi), peña de Donosti, familia, etc … vuestras palabras son mi aliento en días grises y de tormenta.

3 comentarios:

Ta Jose(abuelo Jose) dijo...

Muy bueno,vas mejorando en tu prosa...este ya es Botitas.Veo que no has tenido buen tiempo,por aqui anda a chaparrones y esperemos que no entre por ahi un tifon o un ciclon como suele ocurrir por estas fechas.
Tu procura ser feliz.

Gustavo dijo...

Hola primo,
Hacia mucho tiempo que no entraba a leer tu blog (o diario terapeútico de viaje). Me alegro de que hayas "burlado" la censura china, porque si no fuese por la válvula de escape que te supone contarnos tus aventuras y desventuras, el viaje sería, si cabe, más duro. Yo me vine hace 3 días a los "Estados Juntitos", mas concretamente a Ohio (¿que es lo mas grande de Ohio?...., la O. Chiste del camarada Jorna)y la verdad es que sienta muy bien leer tus historias y sentirte un poquito cerca, aunque estemos separados por unos cuantos miles de kilomteros, a cada cual mas lejos de casa. Pues nada, tío, sigue así, contándonos como te va y haciéndonos participes de la "chinesca" aventura que estás viviendo.
Sé feliz
Un abrazo
Gustavo

Anónimo dijo...

joder tio que me queda poco para sentirme realmente acojonado y vestido de verde...
me divierto con tus aventuras y desventuras del señor munchausen..
recuerda la O de Ohio, gustavo dixit, y demuestra que alli donde estes todo tiene un momento de relax para recordar a los camaradas que te admiramos desde aqui tu casa.. un abrazo de tu camarada jorna y recuerda carpe diem..
pd:tenia una piel tio...