LIBROS, DOCUMENTALES, FACEBOOK...

"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

Facebook y últimas noticias:

BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

domingo, 31 de octubre de 2010

Un viaje feliz

Me carcome el mal rollo de tener que abandonar este increíble país y sus gentes. Solo puedo decir que la ruta ha sido espectacular, desde los preciosos pueblos de Hongcun y Xidi al pintoresco y rural Xiao Likeng o el ancestral Hall de la familia Yu en Wangkou ya en la zona de Wuyuan. Y eso era solo el principio … De Hunan me quedo con la montaña Tianmen y sus maravillosas vistas y, sobretodo, Dehang … este lugar se va a ver infestado de hordas de aquí a unos años … al tiempo. Y la verdad es que no puedo destacar nada por encima de otras cosas de lo que fue mi paso por Guanxi y Guizhou, todos los lugares fueron increíbles, si decía en el anterior viaje que el norte de Yunnan por sí solo merecía el viaje a China otro tanto, o más, debo decir de esta región fronteriza entre Guanxi y Guizhou. Yunnan ya lo conocía, más o menos, siempre pensé que esta región de una increíble mezcolanza tribal era más sudeste asiático que China … desde Jinghong que escribo esto, tierra Dai, solo puedo ratificarlo. Apenas un puñado de viajeros occidentales en toda la ruta, centrados en la zona próxima a Shanghai, los arrozales de Dazhai (zona de influencia de la cómoda, estéril en sensaciones y población china y ubicua Yangshuo) y ahora aquí en Jinghong. Han sido 36 días maravillosos de convivencia y aprendizaje de una cultura gigante, de disfrutar la hospitalidad de muchas personas anónimas que, ante la sorpresa de mi presencia por sus localidades, se dejaron muchas ganas en un esfuerzo inmenso de hacer que me sintiera como en mi casa siendo su invitado de honor, en enseñarme expresiones y costumbres … muchas, muchas cosas y anécdotas. Solo puedo decir “Xie xie” China, y un hasta pronto que, Dios mediante, me verá pasar, procurar aprender y volver a integrarme el próximo año por zonas de Tibet, Gansu, Qinghai, Sichuan y Guizhou (imposible no volver), quizás también entre Yunnan, tengo algo en mente … Hasta pronto China. Me sumerjo brevemente en la ruta más o menos turística vía Mae Salong y Chiang Rai (y no tengo ninguna gana especialmente después de cargar la mochila con emociones ajenas a la pasta y pizza típicas del “banana pancake trail” y además saber que eso es lo que, definitivamente, quiero en gran medida en mi futuro viajero … pero temas de logística lo requieren así) por unos días antes de pasar a Isan donde sé que volveré a vagar anónimo arropado por esa Tailandia de verdad que me pide el espíritu.
PD Y ya sin censura ni proxys, una vez fuera de China, confío en poder subir algunas fotos de lo que ha sido el trayecto hasta ahora.

viernes, 29 de octubre de 2010

Mae Salong

Le daba vueltas y más vueltas … y más vueltas. Los putos arrozales, se extinguía mi llama por la China rural y no quería partir, me sobraban un par de días … me faltaban un par de días. Recordé al abrigo de la brisa sureña de Jinghong, abandonado en un silla raída y en una mesa de granito rajada … “no quiero salir de China, pero ya lo he hecho … Xishuangbanna es una mezcla ecléctica de razas del futuro viaje, una débil señal de lo vivido … ya estoy fuera … ¿cómo volver a entrar?, ¿cómo hacer que brote menos sangre del tajo?” … había visto una efigie de Zhou Enlai en el jardín botánico a la mañana. Recordé su juventud, su alianza con el Kuomintang, Chiang Kai-shek …”espera, ¿cómo era esa entrada de Pablo sobre …? Joder … ¡¡¡ claro !!! … Mae Salong …”. Volvería a estar en China, Isan podía esperar, China ya lo estaba haciendo para mí en tierra Tai … lo cerré en apenas unos minutos, Damenlong y Menghai, la vieja llama de la tierra Han asfixiada entre hordas Dai, llamaban a la puerta, después … volvería a China, partiría en un bus a muchas horas de la frontera yunnaní para volver a entrar, visitaría Mae Salong, volvería a tierra Han. Siempre que se cae algo del itinerario entra otra pieza en la partida con más fuerza, me pasó con el bloqueo de Huangshang y la inesperada delicia de Wuyuan. Los arrozales de Yuanyang y su cegadora niebla se abrieron como un loto para destapar una vieja reseña y dar confort a mi espíritu que ya añoraba el Reino Medio. Volvería a China … en Xishuangbanna la vivía entremezclada de olores a frangipani y orquídeas, casi olvidada, con pausada latencia … en Mae Salong, en similares proporciones, volvería a China y apagaría, en calma, temporalmente, la llama que pronto habrá de volver a alumbrar mi caminar. Prometo sonreír la próxima vez que el clima reviente mis planes.

Molido

Llegué doblado, hundido, víctima de una ruta, lo repito una vez más, tremendamente compleja. Ir “off the beaten track” por China da muchísimas alegrías, muchísimas … pero el coste de estar día tras día, durante más de un mes, siguiendo una estela definida por miles de chinos anónimos en vez de mochileros rutilantes de priva fácil y conversación extensa empezaba a ser alarmante para mi cansado cuerpo. Salí de Jianshui ansioso por llegar a los arrozales de Yuanyang … podría haberlo imaginado … otra vez la puta niebla. Es mi sino este viaje. Una cortina que impedía ver a medio metro, una tela de raso que impregnaba todos los recovecos imaginables, hasta los gallumbos húmedos, una gasa como de mantequilla que cubre el cuerpo hasta las uñas, un frío del copón y, como guinda, la sensación de dormir en una cama que podría ser una bañera gélida encubierta. Una vez allí ya no había solución … por una vez hay que agradecer a la cutre-guía del demonio algo: gracias a la estrellita que le han puesto a Yuanyang pude rajar unas horas con un suizo y un inglés que paseaban con ella bajo el brazo mientras maldecíamos la fortuna que nos cegó el privilegio de uno de los sitios de renombre inmemorial en la gran cantidad de aficionados a la fotografía de este país (que nadie piense que este detalle favorable, aunque esto sea subjetivo y cosa de la desesperación del momento, suple la cantidad de incorrecciones y faltas de la guía, desde la renovación del visado en Kaili en apenas unos minutos, pasando por la posibilidad que la guía niega de reservar billetes de tren sleeper también Kaili … creo que podría escribirse otra guía solo de enumerar los errores del dichoso libro, y todavía ni ha salido en castellano). A la mañana siguiente el asunto del clima se había puesto, si cabe, aún peor … a morir, le envié un mensaje a la chica de Guizhou “me piro a Jinghong, necesito el sol que solo me acompañó a tu lado”. “Buena suerte” fue su respuesta. El inglés me pidió que le acompañara vía Luchun y Simao … ni pa Dios, le comente que prefería hacer back-track a Jianshui y tirar desde allí directo, por un lado o por otro las 14-15 horas había que comérselas igual, el precio era similar pero desde Jianshui era mejor carretera y el bus era litera … yo lo tenía claro. Así pues casi 20 horas después me encuentro deshecho, hundido en el corralillo de mochileros de Jinghong, con un desayuno continental con bacon, huevos y tal … añoro la sopa de noodles con chile pero, coño, este café me está dando la vida, entre la bañera de Yuanyang y el bus apenas habré dormido 10 horas en 2 días, pero no quiero dormir ahora y un café de verdad me pone las pilas. He confirmado mi huida a Chiang Khong ya en Tailandia vía bus para dentro de unos días, solo 10 horitas, hasta me parece poco … confirmado con la info de thorntree, por supuesto, los de la guía ni se han enterado todavía que existe esta posibilidad … otro clavo para su caja. Hace calor pero, para variar, incluso aquí solo puedo imaginar el sol entre una inquebrantable película de nubes grises … con calma y café creo que ya solo soy como el perro viejo, orgulloso y zalamero, que se gusta de relamerse sus viejas heridas de guerra … me piro a ver el jardín botánico, hoy creo que empalmaré siesta y noche …

martes, 26 de octubre de 2010

Jianshui

Encontré mucha paz en Jianshui, pasé 2 días navegando ente bonitos recuerdos y además dicen que el tiempo lo cura todo y solo de pensar que me hubiera dejado llevar… quizás una pequeña eternidad disfrazada de angustia. Es mejor así, nos mandamos unos mensajes, siempre quedará una bonita amistad, se comportó de modo impecable conmigo, de eso no cabe duda, me trató como a un hermano, siempre estuvo pendiente de mí. Si el tiempo no borra su huella en mi memoria volveremos a vernos en mi regreso a este gigante país, las cataratas de Huangguoshu no quedan lejos de Guiyang que es donde vive y es un sitio que lleva tiempo llamando a esa hoja de Word de nombre “Itinerario”. Pasé horas bajo la pertinaz lluvia en Jianshui, de templo en templo, de casa en casa, alucinado por la belleza del sitio y aún más por la falta de turistas chinos que estropearan mis fotos. El jardín de la familia Zhu me dejó perplejo, si alguien cae por aquí que lo ponga en lo más alto de su lista. Casi un lugar decrépito que rezuma historia a cada rincón, regado de peonías en muchos casos marchitas… lo que a mí me gusta. Cambié la maleta, la compré donde una bruja disfrazada de vendedora amable, casi acabamos insultándonos la vieja del tenderete y yo, cosas del regateo en Asia… pero acabamos fumando la pipa de la paz aunque medio abrazados por la compra-venta por poco le meto un puñal en el hígado… ¡¡¡ qué me ha robado casi 20 euros la fulana!!! … la madre que la echó… la vieja maleta quedará mañana arrinconada en la parte oscura de la habitación, con una sola rueda, rajada por un lateral, quedarán muchos, muchos recuerdos atrás, muchas emociones … espero que no me de calambres cuando la deje tras de mí … Volvió la lluvia y los arrozales de Yuanyang me esperan en el horizonte, dicen que en esta época lucen con miles de colores a la salida y puesta de sol… a ver… por lo demás la cartera no cierra por bancarrota, mi madre parece que se queda en el banquillo en el partido de Diciembre y, como se suele decir, ancha es Castilla … regresar a casa para Navidad ya no me suena tan hueco.

PD. Villa, ¡¡¡ que pasa !!!, el camarada ha roto el ordenador ¿no?, ¿sale humo?, ¿no?, entonces con un poco de esparadrapo y loctite lo arreglamos, si es que no me extraña, tanto bajarse pelis pornos ahora que está de secano el ordenador se ha recalentado, jejeje. Ya sabes cómo va esta historia con las mujeres de estos lares, algunas me vuelven loco, tío, las más especiales… ya me conoces… pero mejor así que no volver con un cubilete de kleenex húmedos bajo el brazo. En el fondo sabes que si me hubiera tirado muchísimo hubiera caído como un idiota. Solo rozó el larguero esta vez, pero quedó bonita la entrada del blog… es que tengo más cuento que Calleja cuando me paso de mojar la sin hueso con brebajes que disimulan mi añoranza de patxaran a horas intempestivas, jejeje. Dale un besito a Anita, please… y recuerdos a María si vas a hacer la compra fuera de ruta, jejeje, pronto le lloraré mis penas con una San Miguel y Venezuela fijo que tiene que ser bonito. Camarada, tranquilo, no te pongas nervioso… créeme, el verde quirófano te sienta bien, y tú no vas a sufrir los dolores preparto, joio. Besitos para la esposa y el peque. No dejes de escribir en el blog que ya sabes que me excita que me fustigues y no te preocupes por el ordenador, en el videoclub de Hernani tienen un montón de pelis de muchas X, de esas que tanto te gustan, jejeje, en cuanto pase por allí le echo un vistazo al PC. Any, gracias por compartir sentimientos. Ta, queda poco para vernos compadre, no me apuntes con la espingarda por hacerme el difícil con las mujeres cuando pise Krung Thep, una noche por los tugurios de Khorat y solucionado, jejeje, ya sabes que muchos “farang” no tenemos solución… aquí es solo que la sombra de Mao se me hizo alargada y me veía en un campo de reeducación si no cumplía con la chica en posiciones horizontales, jajaja. Gus, el “fast food” no te sienta bien, te veo metiendo de contrabando una tortilla de patata y una botella de “Marqués de Cáceres” en Ohio, allí tiene que haber algo más grande que la O mayúscula… ¿una mujer? … a ver qué traes bajo el brazo… recuerda que en Egipto hacen prácticas de tiro con una foto tuya, jajaja . Guiller ¡¡¡ llama a la vieja, macho !!! que se ha roto la clavícula y no te llama por no molestarte (o eso dice, los cinco ya sabemos a estas alturas cómo se carda la lana…) pero medita hacer un tachón en el nombre del hijo mayor sobre el testamento, jejeje, aquí serías feliz, dos tercios de cerveza cuestan 30 céntimos. Como dice Jesus estoy acumulando un carro de puntos de tanto privar … el problema es que encontrar algo con más de 3 grados de alcohol es difícil (excepto el licor de la gente Miao)… a muchos de estos les da una Keler y fijo que se arrancan por soleares durante mes y medio del colocón que agarran… pero China y su gente es un lugar apasionante, todavía no me he ido y ya añoro volver… que alguien incapaz de levantar la vista del evangelio (léase cutre-guía Lonely Planet) reduzca esto a “hormigón y parques temáticos” es un alivio para los que buceamos entre lugares y gentes de imposible pronunciación, de indescriptible cálida hospitalidad. Ójala nunca exista una guía que sea verdaderamente buena sobre este país, lo más parecido que he visto hasta ahora a eso era una agenda de teléfonos de unas 20 páginas y con anotaciones al margen que llevaba la chica de Guizhou… ójala…

lunes, 25 de octubre de 2010

Cabalgando los sentimientos

Me encontré en un puesto de comida rápida en Zhenyuan. Sommens (sabe Dios cómo se escribe) se fue a tirar unas fotos con unos niños al rio. Tampoco tengo muy claro cómo acabé aquí con ella, supongo que ha sido el destino, el mismo que nos menea en una coctelera como quien prepara un potente combinado, sin tiempo para cicatrices, hundidos en emociones …

Pasamos unos días maravillosos en Xijiang, absolutamente increíbles, el último día, a la noche, al regreso de ver un festival Miao en uno de eso pueblos de la zona al que me llevó, ella regresaba a Kaili al día siguiente para tirar hacia Zhaoxing y yo, yo, para variar, dudaba de mi próximo destino:

-¿Conoces Langde?-. Le pregunto mientras busco en el portátil un poco de luz sobre el lugar a sabiendas de que mi tren a Kunming no partía hasta tres días después y tenía que hacer tiempo.

-No me han habado bien de él-. Me mira curiosa desde la puerta de la cocina.

-Entonces quizás tiro hacia Shiqiao, parece que no está mal-.

Me sigue mirando, se acerca, sonríe …

-Si quieres puedes venir conmigo a Zhenyuan, está cerca de Kaili-. Me dice.

-¿Pero no vas a Zhaoxing mañana?-.

-No importa, tengo más días de vacaciones … ven conmigo a Zhenyuan si quieres-.

-Ok, yo voy a Zhenyuan si tú vienes conmigo a Lijiang-. Sabía que ella tenía idea de ir a Lijiang y a mi es una zona que me encantó hace 2 años, meditaba volver desde que aterricé en Shanghai.

Se ríe y yo me rasco la cabeza, un “maybe” condescendiente sale de sus labios. Zhenyuan. “¿Y eso donde coño está?” me pregunto mientras sigo navegando y en el fondo sonrío como un idiota. La noche me mece en su compañía, su pelo sedoso se enreda en mis entrañas, vemos videos que saqué de Zhaoxing, me quemo y me hielo por momentos, me despido aterido de frio y ella con cara de póker … pues de nuevo llegamos a unos de esos sitios de letras de oro en la historia de este país que las guía de viaje ni conocen, un sitio de pura magia al ponerse el sol, un decorado de una peli de Zhang Yimou con cientos de linternas rojas que se reflejan sobre el rio y gabletes chispeantes a la luz de los focos, un sitio enclavado en parajes cársticos sacados de un bonito sueño. Y la historia se repite, pasamos un día increíble de risas, fotos y preciosos recuerdos, cenamos dumplings, una funcionaria me felicita por la hermosura de mi chica mientras ambos nos sonrojamos, le digo que es mi guía y profesora de chino y ambos nos partimos de risa … al llegar la noche me comenta al oído que desde el balcón superior del hotel se ven mejor las luces sobre el agua, ahora solos … las dudas, las emociones se mezclan, ella me habla a un palmo sobre una balaustrada del hotel, con el reflejo de la luces rojas sobre el rostro, medio sumidos en la penumbra … susurra, el corazón cabalga, su habitación queda a un metro, la noche se cierne en mi mente, el placer y la pasión aceleran mi pulso y dilatan mis venas, me veo nadando húmedo sobre sábanas mojadas … y dudo, dudo mucho … tengo miedo …

-Piensas demasiado-. Me susurra al oído, humillo la mirada, no quiero ver su precioso rostro que me desarma al sonreír, me deja sin habla, me hundo en un infierno de pensamientos … “esto se me va a ir de las manos” … el corazón sediento, el pulso acelerado no me ayuda a pensar, pasamos un día maravilloso, 4 días increíbles … estaba claro cómo iba a terminar el asunto. Me resisto, pienso en la ruta, me doy tiempo, busco una alternativa, necesito ganar tiempo … ya no me parece tan hermosa, añoro ese futuro que desconozco en tierras del sur de Yunnan, en el fondo hay gestos suyos que no me atraen … pero quiero comerme sus labios, sentirme de regadío, mi billete de tren para Kunming se torna ocre, tiembla, palpita, viene y va, casi lo veo rasgado al fondo de una papelera … pienso … pienso …

-Eso ya me lo han dicho muchas veces, siempre pienso demasiado-. Me levanto, se sorprende, le deseo buenas noches, esta vez ella agacha la cabeza y humilla la mirada, se perdió mi estrella, reventé la partida, se cerró mi cielo y yo, yo a duras penas meto la llave en la cerradura, abro la habitación y me hundo entre las sábanas. El gato no entró en la talega esta vez.

Hoy vuelve la batalla, quizás volveré a dudar esta noche, volveré a dudar … pero el cerebro y el corazón me dicen que algo ya se ha quemado, su rostro esta mañana lo gritaba a los cuatro vientos, pasó mi tiempo con ella, perdí su tren, ya solo puedo sentirme como un bobo y, hundido, confiar en lo que hice por dejar de hacer, pasó varias noches esperándome, muchas horas a la luz de la luna, muchas horas de charla confidente, momentos de hacer pasta de arroz sobre una cubeta poco lustrosa, de embadurnarnos la cara con yema de huevo cocido, muchos tragos de licor con la gente Miao que decía que era buen bebedor tras apurar trago a trago, plomo a plomo vasos que se tornaban botellas mientras ella sonreía orgullosa al traducirme sus palabras … y el día X dudé. “Don´t play joke with me” dice … y solo veo la realidad, la futura soledad, convencido de la jugada ganadora para mi corazón de cristal … ganó el cerebro, paré el reloj, me ceñiré la destrozada maleta otra vez, me reinventaré, me subiré mañana a ese tren con ese ticket que hoy vuelve a resplandecer y así como estalló Lijiang en su compañía volverán a estallar en mi mente las palabras de aquel anciano indio que me leyó el futuro en la palma de la mano y me señalaba con manos temblorosas mientras su mantra se centraba en la sensibilidad de mi alma ... volveré a maldecir las palabras del gurú y a pensar que quizás sea cierto … maybe … en ocasiones pienso demasiado … y ella ya no me da más cartuchos … sola, en su habitación … “estoy cansada, quiero estar sola” me dice sentada desde su cama hoy a media tarde … cerré la puerta, un respiro para el corazón, un dolor infinito.

Ahora, en noche cerrada, las huellas de mi esencia se quiebran y solo alumbran mis penurias las estrellas de Zhenyuan, un viejo que hace calceta en un puesto callejero destartalado y una cálida cerveza helada “Snow” de 3 kuais … me hago colega del abuelo y su mujer, me da tabaco, le doy coba, le doy tabaco, me da coba … vuelta a la rutina … la ruta se hizo más complicada de lo pensado … otra vuelta de turca que asfixia un poco más a este espíritu marginal pleno de vergüenza, loco por resucitar … vuelvo a ser yo pero sonrío y me muero, juro por Dios que me volvía loco, perdí como un idiota lo más bello que me regalaron este inmenso país y sus gentes, Yunnan me hace guiñar un ojo al destino que tanto me araña el corazón … tiemblo solo de pensar en el adiós a la chica de Guizhou, el echar de menos su compañía, ya no quiero ni despedidas grises … me regenero a cada instante, pienso en Yunnan, Isaan cada vez más cerca … mi mochila y yo … la voy a echar de menos … mucho … solo raspaduras para un corazón a flor de piel … solo raspaduras para un corazón a flor de piel.

Pronto llegaré a Yunnan, magullado en cuerpo y alma, bajaré a la tierra, un cacho de mi vida quedó en Guizhou, desangrado, en una chica de rostro precioso, en una gente Miao que me trató como a un hijo, en las calles desiertas, noctámbulas, de Zhaoxing. Si tuviera que definir este vaivén que me lleva cual tornado furioso solo podría llamarlo intensidad, aún más de lo esperado, me costó cogerle las vueltas, injertado en la zona de Shanghai, entre multitudes que me hacían dudar de qué palo iba. Llegó Hunan, me subí a ese tren que me arrastro hasta la raíz, todo se descontroló, volaba en Guizhou sobre rutas pedregosas, volaba … volaba … me arrastró una bella flor, libaba aquí y allá … me veo cabalgando en tren nocturno hacia Yunnan, la misma tierra que hará de gasa para taponar mis heridas, matará la sed de mi garganta y será sol que alumbrará y cegará mi demacrado rostro, mis hundidos, teñidos de rojo por momentos al recordar su presencia, ojos ...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Miao

No la conocía de nada como es natural para un turista perdido por la estación de buses en Kaili que se topa con una china con una inmensa mochila sobre sus espaldas.
-¿Vas a Xijiang?-. Le pregunto cortés.
-Claro, voy a ver a la gente Miao-. Me mira con recelosa actitud y se monta en el asiento contiguo una vez localizado el bus.
Seguimos charlando en el corto trayecto de bus a Xijiang. Lo cierto es que no sé muy bien por qué pero el caso es que debí de caerle simpático. Una vez en Xijiang se las apaña para conseguirme el pase de estudiante de 20 yuanes y me pregunta por mi hostal. Le digo que no tengo ninguno en mente, que ya echaré un vistazo. Sonríe, miramos por aquí, por allá … 80, 100 yuanes, ponemos cara de póker, nos sentamos perdidos por el pueblo. Al rato se levanta y me dice:
-No te preocupes, tú espera aquí, conseguiré una casa para los 2 por 20 yuanes la noche-.
El tiempo pasa despacio mientras como patatas fritas caseras en uno de los maravillosos puentes cubiertos Miao de la localidad, al rato:
-Sigueme, creo que te va a gustar-. Me dice con una amplia sonrisa.
Y tanto, colega, un sitio maravilloso, el hogar de una entrañable pareja de ancianos de etnia Miao que no solo nos dan alojamiento sino que nos invitan a cenar y disfrutar de licor de arroz a raudales. Y la noche pasa acelerada entre risas y anécdotas, difícil de definir la compañía de esta chica, los ancianos, las canciones Miao, … saco la videocámara para inmortalizar el momento y la coloco sobre un improvisado trípode en forma de silla.
-¿Conocías esta casa?-. Le pregunto. Ella alza las cejas.
-Lo leí en internet, alguien escribió sobre el sitio, pero es una suerte, todavía no lo conoce casi nadie-. Me responde.
Miro la escena, los ancianos hablando y riendo en lengua Miao mientras el mayor se afana en rellenar mi vaso de Maotai y brindar con cánticos Miao incluidos. Y una vez más me invade la melancolía, me levanto recojo la cámara, borro lo grabado y me siento a lado de esta chica mientras, medio borracho, la miro fijamente …
-Sabes, nadie debería robar a esta gente su forma de ser. Nosotros venimos, sacamos fotos, video, lo colocamos en internet, en blogs, en foros, les damos un segundo de gloria que será carnaza de futuros turistas sin ni siquiera preguntar si ellos lo desean. Nos tratan como invitados de lujo, casi como a sus hijos, y les devolvemos un torrente de gentes que enturbiarán su actual modo de vida …-. Guardo la cámara en la mochila con una profunda tristeza.-Sólo en tu memoria y en la mía, cariño, sólo en la memoria, así les devolvemos un regalo tan infinito como su hospitalidad en forma de conciencia tranquila y corazón puro … si es una cuestión de azar que estemos aquí y ahora, sencillamente sólo podemos vivirlo con intensidad y sentir felicidad porque mañana otros anónimos ocuparán nuestro lugar en la mesa. Es inevitable, algunos sacarán la cámara, le darán fama, con el tiempo se corromperá el lugar, la gente … nunca más existirá un lugar que dé tanto a cambio de casi nada en Xijiang. Pero mi conciencia estará tranquila, vine, vi y me fui. Sin hacer ruido … con la memoría repleta de emoción. Nadie podrá robarnos este momento …-. Enciendo otro pitillo, miro la noche estrellada, y me levanto con la dificultad que da la poca verticalidad del alcohol.
Al regreso del baño la chica se está secando discretamente una lágrima mientras trata de explicar a los ancianos, con mucho cariño y pausa en el hablar, lo que le acababa de comentar. El abuelo vuelve a rellenar mi vaso, fija sus profundos y quebradizos ojos en los míos y volvemos a brindar a la salud de la gente Miao. No habrá video, ni fotos, ni tan siquiera una referencia a la ubicación de la mencionada casa en la localidad. Anoche volví a dormir, borracho y feliz, como un niño.

sábado, 16 de octubre de 2010

Viejo

Te veo a menudo, padre. Te veo en el anciano reposado que fuma sentado a la puerta de casa, te veo en el otro que regresa con la azada de trabajar el campo, en los críos que corren con una raja en la parte trasera del pantalón y el culo al aire tal y como ibas tú por Requejo, en el que pedalea sobre una bici con cubiertas remachadas sin ese dibujo que pereció en caminos de barro y polvo, te veo en ese de chaquetilla índigo que echa de comer a las gallinas, en el que aventa el trigo, en el que lo vuelca y esparce con un rastrillo al sol, al fin el sol, en inabarcables telas, acaso en el que regresa con la red y los plomos al hombro o en el que, hundido el rostro hacia la madre tierra, recoge los haces de arroz. Incluso veo a tu madre en cientos de rostros arrugados y figuras de chepa prominente, porvenir doloroso e inevitable de multitud de horas escardando garbanzos, cardando el algodón, bordando, cosiendo y tejiendo … ójala cuando tú no estés sigan quedando, inmortales, retazos con semejante fuerza vital en pueblos de difícil recorrido, gentes y comunidades con el valor de solidaridad, colaboración y humildad por bandera, siempre con una sonrisa en el rostro hacia el extraño y una pieza de fruta o un cuenco de arroz como regalo, pueblos memorables como los que el viento y el tiempo borró de nuestra tierra y así, padre, siempre vendrás conmigo en cada viaje y quedará un pedazo todavía más grande de tu presencia y virtudes. Yo tampoco sé que será de nosotros el día en que el fango y el lodo de comida basura y pulso acelerado inherente a nuestras ciudades haga que olvidemos el saber ancestral, el saber vivir la vida como viene, un día a día sin mirar un paso hacia delante, el saber como decía Delibes en una de sus maravillosas obras para qué sirve el caldo cocido y en ungüento de la flor del sauco. Saber eterno que no repara en clases, en pudientes o no, en mejores o peores … saber universal, saber sin derechos privados, bien común labrado en generaciones. Así se percibe la estampa de Zhaoxing, así asoma Guizhou, ejemplos desdentados y corvados vivientes, gentes de campo, maravillas derramadas en torres, puentes, casas, ménsulas … trabajadas con la dulzura que da el saber que son representación de un pueblo y su sociedad. Aquí aún es así, aún se puede respirar hondo por sus calles de adoquín y mirar la estela de polvo que se levanta a cada paso, aquí se puede mirar hacia dentro, cerrar los ojos y olvidar la cámara aunque a cada plano visual el encuadre sea perfecto … iba a estar una horas paseando y partir, pero aquí, como en Dehang, lo he visto claro y he apagado la cámara … mi padre me ha recordado que quizás eche más de los 3 días de calma y reposo que su enseñanza exige al alma … calma, humildad y reposo, tal y como es su ejemplo … ¿acaso no es lo que buscaba? …

miércoles, 13 de octubre de 2010

De ruta ...

Tenía ciertas dudas de este tramo, no había información en la red (catalizador de viajeros de corcho) pero sobre el papel parecía factible. Así, sea por cosa de fortuna o que, sencillamente, tenía que ser así, me encontré a eso de las 6 de la mañana, aún de noche, en la estación de buses principal de Fenghuang …
-El bus a Huaihua, ¿sale ahora?-. Le comentó a una señora afanada en sus dumplings, me mira como quien ve a un marciano, niega con una mano y levanta la otra mano señalando a lo lejos.
“La madre que me parió”. A esperar un taxi a las 6 menos pico de la mañana en una ciudad perdida de China … “con 2 cojones, ¡si señor!”. Al cabo otro taxi para, baja la ventanilla, y … ya no pierdo el tiempo …
-¡Señora!, le puede explicar a este señor como llego a Huaihua-. Me giro y hago aspavientos para que, por caridad, le diga al taxista donde vamos mi maleta y yo.
Unos minutos después, otra señora en una especie de estación de cartón-piedra, abarrenada de mierda hasta las costuras, con apenas la luz parpadeante que sale de un neón medio fundido de un puti-club rotulado como “hotel” me desarma al apuntar en un reloj de estos de todo a 100 (made in China … ¿alguna duda?) la cifra 7 … “¿será posible? … puta que lo paríó al que me dijo que el primer bus era a las 6” … subo la cremallera de la sudadera hasta el hocico, meto las manos a fondo en los bolsillos y me siento en la acera, encogido … inútil preguntar por un café calentito.
El bus (bueno, aquella cosa) sale puntual con una muchedumbre de chinos, maletas, bolsas, paquetes en fardos … y un turista con la cabeza asomando por la ventanilla pese a la llovizna porque a la vecina no se le ha ocurrido sino la feliz idea de aprovisionarse de vísceras de pollo putrefactas, acaso un manjar por estas lides … mi cabeza fuera, dentro, adivina, un oasis de felicidad en las caras de los chinos, todos ellos ajenos al hedor ... ya no me extraña nada, la verdad.
Cerca de 3 horas después uno llega a Huaihua y, circulando por la ciudad, el conductor del bus se da cuenta al mirar por el retrovisor del extraño con la nariz goteando y las orejas moradas que asoma por una ventanilla …
-¿Dónde vas?-. Podría haber preguntado “qué coño pintas aquí, ¿te has perdido?” y mi gesto no hubiera variado un ápice.
A duras penas saco la guía de la mochila (“por lo menos vale para algo el Libro de las Mentiras versión Lonely Planet aparte de escojonarme la espalda”) y señalo “tren”, me mira como diciendo “oño, hermano, haberlo dicho antes”, da un frenazo y señala al fondo de una cuesta donde asoma una masa informe, entre metálica brillante y gris mustio …
La oficina de tickets me acoge en plan comunista total, largas colas, rostros serios y muchos seres de azul con charreras desgastadas, ¿y yo?, yo cardiaco, a falta de 15 minutos para que salga mi tren, me rasco la cabeza, resoplo, miro las filas desde varios ángulos y, por increíble que parezca, me arrimo a la funcionaria de un stand con cara de pena y angustia al 50 por ciento y … ¡funciona! … le expongo el papel rasgado y húmedo donde apunte el número de tren y horario y en la guía señalo el destino final en caracteres chinos: Sanjiang … ¡voilá! … 3 minutos después un funcionario ancho me cuela a la ventanilla más próxima, me consigue un billete y me lleva hasta la ¡¡¡ Sala VIP !!! de la estación a la espera del caballo de hierro.
4 horas, unos noodles de plástico, prefabricados y un puñado de pistachos con medio litro de cerveza después otra funcionaria me arroja a la estación desde donde el camino se allana: furgoneta a la ciudad y bus a Maàn, precioso, normal que la guía no lo mencione, un pueblo Dong con puentes y torres a punto de firmar su deceso, con la soga del tiempo al cuello y con una pátina de longevidad hasta la raíz ajada por la humedad de belleza contundente, irreprochable.
Las circunstancias me envuelven, me cercan y me aceleran o pausan. Así, entre historietas de más o menos agradable factura, pasan los días en el Reino Medio … mañana a disfrutar del pueblico y sus recodos, las ruedas de la maleta necesitan refrescarse, mi ropa sucia una colada y yo, aparte de un afeitado y una ducha caliente pues seguramente maldecir mi destino, una pareja de ingleses que ha entrado en el restaurante buscando helado (lo repito: no me extraña nada, podría entrar un pingüino con bañador vendiendo cupones de la ONCE y el “nihao” por mi parte seria igual de cortés sin descentrar los ojos del portátil) me acaba de confirmar la pésima climatología de las terrazas de arroz de Longsheng, destino para pasado mañana … y uno sonríe … como en 2008, después de 2 años otra vez X en la ruta, vuelta a la cegadora bruma … será mi destino, en 17 días de ruta apenas 2 ratos cortos de sol, menos mal que Hongcun, Xiao Likeng y Dehang dieron sabor y paso menos rasposo por dentro y fuera de la garganta de tanta cerveza y tanta lluvia.
PD. Saludazos y abrazotes para Txaviske y compañía, Ta, camarada Jorna (que poco te queda, papi), peña de Donosti, familia, etc … vuestras palabras son mi aliento en días grises y de tormenta.

lunes, 11 de octubre de 2010

Hunan

Una ruta áspera, rugosa, que no se para en flashes de cámaras Canon de 4 dígitos en euros. Retretes a la turca, arroz y verdura como plato estrella, coches destartalados, bici-carros con freno de mano en cuadros con óxido inmemorial, vendedoras de castañas atrapadas en el oscuro tinte del carbón, el anciano con su chaquetilla y gorra añil, sacada acaso de la Larga Marcha, Tsingtaos a 3,5 kuais, huevos cocidos en agua con salsa de soja, el vendedor de ratones ya aptos para la sartén y mucho pero mucho movimiento, polución y frenesí. Voces, sirenas y pitos que aquella mañana, en la montaña Tianmen, parecían demasiado lejanos, como engullidos en la densa y cremosa bruma que, ya en la espalda, en el reflejo del teleférico, parecían no haber existido nunca una vez que se descorre la cortina nebulosa y se muestra la majestuosa montaña, su impresionante corredor de casi 2 kilómetros horadado en el lateral de las cumbres, suspendido a casi 1500 metros sobre la maleza y un apacible y luminoso templo. Luego llega Dehang, uno encuentra uno de esos pocos sitios en China capaz de alterar y pausar el ritmo respiratorio, como volver el vientre materno, una balsa de aceite que a partir de las 7, sin luces ni alumbrado público, susurra sus virtudes a oscuras por cada esquina, hay muchos sitios para vivir, éste quizás sea el mejor para palidecer estasiado y morir… Dehang se ancla al espíritu como no hay otro lugar en este bello país … y el viajero empieza a notar el profundo calado de la agreste Hunan, algo que se percibe nada más aterrizar pero que con la cadencia del tiempo te envenena y hechiza. Uno siempre sabe, guiado por sus sensaciones al minuto de aterrizar, aparcar o arribar, si un destino va a ser más cómodo que otros … es raro equivocarse. En Hunan yo lo tuve claro. Sabía lo complicado que sería partir, atravesar hacia el sur al poblado Dong de Sanjiang, relegar para un largo tiempo en el fondo y oscuro cajón de la memoria las últimas vivencias en esa postal de brocha finísima que más brilla cuando se pone el sol llamada Fenghuang … y la gente, las caras, los conocimientos … una ruta áspera que siempre ofrece mucho más de lo poco que uno pueda invertir. Lo obvio queda en el magnetismo de Beijing,los neones de Shanghai o la imperial y sedosa Xian … quizás aquí también entre caminos de maleza, arrozales de color miel que abrazan a los labriegos, edificios y pagodas ribereños que derraman olores de orgullo atemporal o picos kársticos aquí poblados, allá desnudos que asombran a cada plano como en Wulingyuan … lo que se niega a los ojos y se percibe con el corazón … eso que uno siempre se pregunta cómo se parió … eso mismo es lo que se esconde detrás de unos ojos gitanos, azabaches, de una niña de 6 años que enseña a comer al hermano pequeño fideos de 3 yuanes la onza y mira asombrada al extraño que alza la mano y saluda “Nihao” y al que luego pedirá el libro que éste lee para ojear entusiasmada las fotos mientras el sol se pone con calma e inunda con rayos bermellones la curiosa estampa de el viajero, el pueblo de nombre impronunciable y la sociedad infantil que lo acoge para recordarle lo afortunado que uno debe sentirse por poder vivir ese instante infinito y, en consecuencia, hacer de la humildad y el respeto a otras culturas su más preciado don. Hunan, sus pueblos y gentes, son un bello sello para imprimir esta verdad intangible de humildad y respeto de modo que el tiempo nunca borre su legado de la conciencia del viajero.

viernes, 8 de octubre de 2010

King Jing

Y se produce un encuentro, algo que me saca de lo mío, algo de descrédito para rutas azucaradas con miel y paso seguro. El nombre es difícil, algo así como King Jing, si, eso es, King Jing … 20 años, pocos centímetros más de estatura, cara pecosa, rechoncha, pelo pony y un pésimo inglés machacado por sus muchas ganas de enseñarme el parque nacional de Wulingyuan. Claro, es que esto se me escapa de las manos cariño … too big, you know. Y uno camina entre riadas de turistas, todos como ovejas pastando el verde. Nada nuevo hasta que de repente, se para en una vereda con una losa “one step to heaven”. “coño, ¿no será un poco pretencioso?”. La chica sonríe y señala el camino a duras penas tajado en el bosque subtropical. Camino, barro, camino, barro … un rato largo, escalones, más barro, 2 jóvenes de Fujian, perdidos en la espesura, no están seguros de la dirección, hablan con la chica.
-¿Te importa que nos acompañen? No conocen el camino-. Me pregunta y mira al suelo en señal de humildad
-Por supuesto que no. Let´s go-. Sonrío y seguimos trazando.
Pues era cierto colega, una de las más maravillosas vistas que he presenciado jamás. La última traba era una escalera vertical que anunciaba el precioso secreto que escondía ese cerro. Algo difícil de definir, algo que no se ve con los ojos, algo que penetra por los poros y arranca una sacudida en el alma, algo que solo alguien criado en ese entorno puede conocer. Solo un paso hacia el cielo … además de verdad. Y uno no sabe muy bien cómo encajar semejante derroche de belleza, picos de miles de metros como afilados punzones que surgen de un mar esmeralda de árboles, la primavera nunca se fue de Wulingyuan y allí, una gota de la marea, un pico solitario, solo King Jing que sonreía orgullosa y entusiasmada ante mi estupor, 2 jóvenes de Fujian que, en silencio, sentados, observan y no rompen la magia y yo, calculando la dimensión de esa nueva esencia de paisaje kárstico elevada a la máxima potencia que se desnudaba ante mí en un arco de 360 grados. Y solo silencio, atronador entre las cumbre de Wulingyuan, un tesoro de la ancestral cultura paisajística china. Probablemente junto a Huangshan las 2 cordilleras laicas más imponentes y conocidas del país.
El resto como el fluir de un arroyo, King Jing me cuela en buses para ganar tiempo y ahorrarnos colas, me indica sitios baratos para comer, me busca alojamiento en la cumbre (una habitación acojonante en un garito rústico pero con wifi), me diluye por más y más miradores que provocan calambres de felicidad, me habla de su pueblo, sus costumbres … y a la mañana saco 200 yuanes para pagarla …
-No, no. I told you 70 kuai (forma coloquial de decir yuanes) each day. It is 140-. Y se pone seria, roja de vergüenza.
-It´s ok, you did a great job. I am really happy with you-. Sonrío y le extiendo el dinero.
-Money is not important, I just want to practice my english-. Lo recoge con manos temblorosas, me mira, señala un maravilloso cartel de caracteres chinos. La sonrisa vuelve a su pícaro rostro …
-Do you know Tianmen?-. Mira los rojos billetes que esconde en su diminuto bolso negro.
Mi rostro se vuelve un poco hosco, descolocado, reflexivo, pero ella sabe que no ando sobrado de dinero y el esfuerzo hecho para pagarla. No para de sonreir.
-Don´t worry. It is a present I give to you. Money is not important, English is important. I will meet you in your hostel in Zhangjiajie tomorrow morning.
Y así, sin darme tiempo a contestar, parado en la escalera del bus a Zhangjiajie city, agita la mano dichosa y se esfuma entre otra pequeña multitud. Pues a ver Tianmen, a borrar la mancha de Huangshan … será que tiene que ser así … King Jing, un pequeño sortilegio que me lleva en volandas a estallidos al límite para mis sentidos …

martes, 5 de octubre de 2010

Resumen

Supongo que es algo común, al menos en mi persona, a la mayoría de viajes, pero en éste es un poco diferente … me refiero a esa sensación de desarropo, de sentirse fuera de lugar, algo que aterriza contigo y con el jet lag y que seguro ni tan siquiera los viajeros más experimentados pueden obviar. Y esa sensación en una sociedad como la china, por supuesto, se eleva al cubo. Si además le unes la semana de vacaciones para la gran mayoría de chinos, una climatología perra y agitas el cóctel, con brío feroz , pues la sensación al cabo de 10 días de viaje como los que llevo es una amalgama de recuerdos y reacciones que se encauzan en al menos 3 ideas más o menos claras que pueden ser útiles a futuros viajeros, a saber:
1. Gran error viajar en la Golden Week o semana de vacaciones por antonomasia de la mayoría de chinos. Ya no es solo que los lugares de interés estén a rebosar (además con ese “savoir faire” tan característico e inherente de esta cultura de empuja, rasga, estruja y rompe en colas y más colas … y más colas) sino que te encuentras con una dificultad extra al variar la ruta (en mi caso debido a lo inútil de subir a Huangshan por la mala climatología y no desear perder el tiempo en Tunxi) en forma de conseguir billetes de avión/bus/tren y, por si fuera poco, pensiones en “fully booked” y la que no con precios estratosféricos.
2. Olvida la Lonely Planet, la edición en inglés de 2009 es basura, no coincide nada y hay sitios que ni aparecen … y todavía no está ni editada en castellano. Lo bueno de todo esto es que gracias a que no aparezcan (¡¡¡ incluso muchos chinos viajan por su país con ella en la mano !!!) hay todavía sitios (que me los reservo, son el lustre de lo que está siendo mi viaje hasta el momento) que no han caído en las garras de esa política atroz de “limpia, fija y da esplendor” tan típica del gobierno chino a la hora de restaurar sitios de importancia histórica.
3. Pregunta a la gente, busca información en internet, convive con ellos … eso no tiene precio, así se llega a sitios de belleza abrumadora donde la gente demuestra una calidad humana y una hospitalidad difícil de imaginar, momentos regados en licor alcohólico y que ahora parecen recuerdos añejos de otra sociedad, me sonrío porque se encuadran en sueños etéreos que oscilan entre brumas como las que reventaron mi subida a Huangshan una vez de vuelta en la canalla Shanghai desde donde escribo estas líneas. Como decía anteriormente, siempre que se cae algo de ruta entran otros lugares que nunca sabré si fueron para mejor o para peor … supongo que esa es la esencia del viaje.
Y poco más, a grandes rasgos esa es la esencia de estos días, ya solo queda coger la maleta, echar la mochila al hombro, y partir para Pudong desde donde volaré a Zhangjiajie, me esperan 10 días en la rural Hunan que espero me saquen del aletargamiento (meneado a medias entre Zhujiajiao y Tongli), comodidad y masas de Shanghai y me devuelvan a la luminosa ruta similar a la de esos pueblos encalados y poco transitados de arquitectura Huizhou de Anhui que ahora quedan atrás y al entorno natural que las brumas de Huangshan, haciendo honor a su fama de montaña escurridiza, me han negado.

viernes, 1 de octubre de 2010

Antonioooooo

¿Qué patxa? Tú no te pongas nervioso ¿einnn? que todavía me estoy buscando, jejejeje. Además como que me sobra el tiempo para ello. Pues poco más, ya he regresado a Shanghai y esto es el o va más. Solo a un idiota como yo se le puede ocurrir venir a la ciudad de la Expo el primer día de vacaciones de 1300 millones de chinos. Encima la estación de buses pega a la autobuses, adivina la escena, iba engullido por riadas humanas. Pensaba ir al hostal (que está de cine el Shanghai city central youth hostel este) en metro ... je ... pero si seré iluso. Y encima con la maleta. ¡¡¡ Qué locura !!! ha salido pitando a buscar un taxi, y a rezar porque alguno me llevara claro. Ha habido suerte y he pasado la tarde en Metro City, un sitio con mil tiendas de electrónica, algo así como el MBK de Bangkok pero casi todo electrónica y he pillado un par de lápices usb de 32 gigas por 10 euros a sabiendas de que son una mierda y tendré que ir mañana a devolverlos, pero por lo menos me dan juego para estar un rato entretenido aquí en el hostal antes de irme a sobar. La prosa queda para otro día tio. Da recuerdos por allí y unos kleenex a la vieja, juas, juas, ... Ah, mañana intentaré ir a Tongli, un pueblito de canales que está muy chulo al parecer ... bueno, eso si millones de chinos me dejan ... y calma en Shanghai hasta el día 5 que tiro a Wulingyuan.