LIBROS, DOCUMENTALES, FACEBOOK...

"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

domingo, 22 de agosto de 2010

Actitud

2 viajeros llegan al mismo pueblo, uno de esos sitios invisibles que caen por ambos hemisferios, un pueblo de tan amplia extensión como baja población, uno llega por el lado norte, el otro por el sur ... nunca llegarán a conocerse. Ambos buscan pensión en sus zonas respectivas, y al cabo se dan cuenta de que, casualidades de la vida, han llegado a uno de esos sitios fuera del evangelio (léase Lonely Planet), de increible belleza (hay muchos fuera del evangelio ... no pongas cara rara, si has viajado un poco fuera de ruta ya sabes de qué hablo), con una sociedad tribal plagada de interés, paraiso de etnógrafos, antigua capital de uno de esos reinos barridos por el tiempo y ya solo con edificios con el polvo y hollín por bandera ... y deciden relajarse por unos días, aparcan la mochila, prueban la cama, les convence el retrete rústico improvisado en la parte trasera del hostal ... todo va bien. Uno y otro, al pasar de las horas, se dan cuenta de la sorpresa y afecto que provocan en la recóndita sociedad indígena, son invitados a conocer las costumbres, a comer con ellos, a integrarse en su estilo de vida. Y ambos, primeramente temerosos, luego un poco recelosos, finalmente engullidos por la calidez del entorno, acaban sucumbiendo e interactuan con la sociedad. Lo repito, siguen sin conocerse, nunca lo harán. Uno no da crédito a su buena suerte, el otro sabía que esto estaba por llegar. Uno saca su cámara de fotos, afila el lápiz y presto, raudo y veloz, se dispone a anotar los apuntes, retratos humanos y culturales que vertebrarán su más preciada entrada de blog, quizás un comentario que dará fama a su participación en el foro de moda, donde será envidiado por todos ... su viaje ya tiene sentido ... el otro decide que, al fín, ha llegado la hora de dejar descansar la Canon, olvidar el boli, cerrar la libreta e, inconscientemente, abrir un poco más si cabe la mente y los sentidos ... su viaje, en definitiva, encontró su sentido. Y ambos hacen su trabajo, dejan volar sus sentimientos, y posan su corazón sobre un loto que les acoge con esencia de confianza y gratitud ...



Pasan los años, la posada del norte ha prosperado, cuelgan el "Full" día a día, organizan fiestas para jóvenes occidentales que riegan sus juergas en música y alcohol, los habitantes de la comarca que en noches añejas apreciaban la calidez de un hogar similar al suyo en viajes de negocios dejaron de hacerlo hastiados por el ruido y falta de quietud, el dueño del hostal no intervino, este tiburón sabía lo que se avecinaba y, quedamente, al abrigo de la cómplice oscuridad frotaba sus hurañas manos mientras observa como 2 occidentales recien llegados apuran sus cervezas al calor de unas conversaciones absurdas, incomprensibles sobre lo "virgen" del lugar y lo afortunados que son topando allí gracias a aquella pequeña reseña del foro que con el paso del tiempo hizo una bola de nieve de dimensiones dificilmente comprensibles pero que ha devenido en esta pequeña ONU juvenil de hormonas desenfrenadas. Parte de los lugareños que recogían su café (delicioso brebaje), su arroz (insuperables noodles), su trigo (jamás probarás mejor pan), ... y dieron, regalaron, su mercancia a probar a aquel escuálido viajero hoy cuentan sus ingresos por fajos, no por unidades, y poco importa el hecho de que hayan de importar su materia prima de otras comarcas ya que sale más barato que trabajarla con su manos (manos que hoy trabajan souvenirs en ratos libres) y le aplican una ganancia tiempo ha inconcebible, o sencillamente, otra parte de los lugareños abandonaron sus campos y hoy deambulan con una bomba en el bolsillo (ganja, coca, ...) a la espera de colocarla a cualquier viajero deseoso mientras lameronean su buena estrella al saberlo consumo propio si no hayan comprador. ¿Y los animales?, ¿y, por ejemplo, el elefante? ... el elefante ahora recibe chutes de metanfetamina cuando se halla débil porque su dueño no puede permitirse dejar de ganar un día de trabajo en el que el pobre animal cargará con insospechados turistas o sencillamente participará en espectáculos en los que iluminados visitantes desean hacerse Cornakas, Mahouts en cursos de 5 horas que les reportan un fabuloso botín en forma de título acreditativo del mencionado logro ...


Pasaron los años en la posada del sur, reciben con los brazos abiertos a clientes de ayer y de hoy, incluido el occidental enjuto que cada cierto tiempo regresa a este su hogar, la gente de la zona no olvida la calidez, humildad y educación del viajero siempre presto a apreciar lo que con sus hacendosas manos trabajan quedamente al compás del tiempo, siempre regala una sonrisa el occidental, siempre se muestra presto a echar un cable, siempre sabe medir los tiempos para ser solo un esqueje de este gran arbol etnográfico que tejen entre todos, desde los artesanos a la gente de a pie con sus relaciones diarias, a este lado del pueblo. Aprendieron a vivir con lo suyo, con su alma y sus tradiciones perfiladas en añejas generaciones, saber transmitido de padres a hijos, de abuelos a nietos, y saben que su café, su arroz y su pan jamás tendrán rival ni para su paladar ni para el de ese viajero occidental al que ya llaman por su nombre porque ha convergido en parte de la familia con su trabajado afán. Por supuesto el elefante sigue desarrollando sus tareas de carga, para lo que fue educado, como toda su vida, con su Mahout eterno, su alma gemela, que le ciuda y protege desde que era una cría y hasta que alguno de los 2 fallezca. El visitante se acerca por la vereda al rio, alza la mano para saludar al Mahout y, con el poso que da la experiencia, el saber de lo bello y natural, se sienta mientras contempla el maravilloso lazo de unión que reflejan el elefante adulto y el Mahout que con su cáscara de coco le frota y lava con cariño exacerbado, y es como si el tiempo se detuviera ante un espectáculo hilvanado generación tras generación ...


La metáfora no es una enseñanza al uso, sino un recordatorio, no olvides que antes que llegaras tú pasaron muchos, y todos hicieron su trabajo, todos dejaron volar sus sentidos ... si algo está crucificado ya no tiene solución, lo que quede de puro, el sitio donde encuentres un punto de unión con lo que llevas dentro, lo que no has dejado de buscar ... sencillamente ... no lo destroces. Ahora, en este mundo global donde todo, hasta lo más nimio, tiene gran eco, te toca a tí escuchar a tu corazón, expirar suavemente y decidir qué puedes hacer por esa cultura que tanto te ha dado a cambio de tan poco. Ójala resuenen estas palabras, ójala que las grite tu espíritu y agiten tu conciencia en tu próxima aventura ...

martes, 10 de agosto de 2010

Culturas

Si es que hay cosas que por muchas vueltas que uno le dé no dejan de ser sintomáticas del veneno, necedad lustrosa, que yace dentro del espíritu occidental. A ver, imaginemos la escena (seguramente algunos la habrán vivido y cuando acaben de leer esto quizás hasta recordado), más o menos algo así:
Llega la presentadora, una tal Justine en dicho capítulo de la serie Lonely Planet, a una especie de mercado callejero nocturno, uno de tantos, uno de esos que nada más verlos a uno le salta el resorte de Asia (no en vano, está en China) y el paladar y el estómago comienzan a regurgitar fluidos deseosos ... ¿qué si no?, y allí, ella toda ufana, dichosa de enseñarnos (pobres de nosotros) maravillosos platos suculentos para paladares ajenos al buffet del Hilton. Y todo se desparrama ante ella, desde el ubiquo vendedor entrado por partes iguales en años y carnes, a toda una amalgama de fauna (principalmente) y flora fresca, viva, jadeante ante la certeza del despiadado destino ... las luces tenues amortiguan una pequeña concurrencia ajena al foco de la cámara y se percibe la camaradería cotidiana refugiada en destellos de risas y entrechocar de vasos alternativamente, la vida llana, de a pie, los colegas de ayer y mañana, las raciones de toda la vida ...
- ¿Qué es aquello que se mueve allí? -. La presentadora, en cierto modo abrumada ante el festín no apto para estómagos sensibles, parece tratar de mostrarnos un pedacito de cultura gastronómica china, aunque los gestos de su cara no dejan de mostrar que lo hace así, a su manera, obligada por el guión.
-¿Eso? ... es perro -. El sujeto chino que "circunstancialmente" hace de guía gastronómico improvisado señala inquisidoramente al pobre chucho.
- ¿También comeis perro? -.
- Claro ... -. Está confundido, no entiende el sentido de la pregunta.
- ¿Sabes?, en mi país hay gente que se enfadaría mucho si supiera que aquí comeis perro -.
El chino, cariacontecido, parece no salir de su estupor y, sin embargo, se rehace, la mira con aire socarrón, condescendiente, y con una mezcla de dulzura y comprensión le salta:
- Eso es porque son culturas distintas-.
- Claro-. Sentencia la presentadora. - Culturas distintas ...-. Y su desazón se disimula malamente con la difícil interpretación de un hecho que está por encima de la escala de bien y mal. Su escala de bien y mal. Imposible de asimilar. No hay razonamiento ni comprensión en su sentencia, sencillamente está mal. No cuadra en su rango de valores óptimos, rango de valores preñados y paridos por una sociedad que no se puede poner en duda. Ni tan siquiera para razonar que aquí no hay bien ni mal, solo culturas ajenas, ni bien ni mal ... para ella, en su rostro mediatizado por el inquisidor que lleva dentro, nutrido tantos y tantos años, aquello, sencillamente, era una aberración.
Y ahí radica el todo, el fondo del capítulo, quizás el fondo de muchos capítulos de la serie, quizás muchas de las actitudes que se ven y padecen viajando por el mundo, porque no se trata de conocer, se trata de interpretar a nuestra manera, no somos verdugos disfrazados de notarios (esa es mi lucha), sino testaferros del devenir diario (mi pelea interna), escribas de una obra que ... ¡¡¡ Eureka !!! ... ya no hay que enjuiciar (tesón constante) ... así, mansamente, la presentadora, mostrada como viajera impenitente, adalid del conocimiento universal, halla un chino teóricamente no viajado, teóricamente parte de la recua asesina que destroza a dentelladas restos de un cariñoso can, un chino que frota cariñosamente la lámpara de la diversidad para generar un genio que alumbra un planeta maravilloso y heterogéneo como el que habitamos y le recuerda (la tragedia es que algo así no debería olvidarse ...) y de paso nos recuerda que un viajero, este presunto que escribe ... todos ... no está para juzgar ni poner por encima o por debajo, aprobar o suspender, enaltecer o sancionar conductas ... solo está para ver, interiorizar y, por encima de todo, en todo caso, procurar entender por qué. Lo repito en muchas ocasiones, mi viaje, nuestra ruta, no debería ser hacia fuera ... más bien hacia dentro, nada externo es tan increible como la amalgama de sensaciones que llevamos dentro, cual caballo salvaje, desbocado, a la espera de ser domado. Pediría una Tsingtao, encargaría una ración de comida y procuraría entender mientras sé que los gemidos del desahuciado perro me harán compañía la noche más insospechada y, recordándolos a modo de pesadilla, el abismo, más intenso y profundo que nunca, se cernirá, se arrastrará a ras de suelo, trepará por las patas de cualquier cama, abrirá una cicatriz entre la manta y el colchón y se avalanzará sobre mi. La cura, esa poción mágica, sino de espíritu en luz eterna ... paso a paso, gente a gente, cultura a cultura ...

viernes, 6 de agosto de 2010

Ruta que ensancha

Por cómo se enmaraña la trama, porque es llover sobre mojado ... una vez más, por vías de añejas historias soñadas paralelas, por la dureza de un itinerario más o menos ajeno al paraiso de todo aquello deseado, imaginado a golpe de Word, trazado en memoria aún con corta vista e irracional consciencia, por el estallido sensual del amanecer aquí verdes arrozales, allá rostros que pueblan pesadillas sin esconder lo que no poseen y lo mucho que, por ello, valen o más allá sol atroz que ajusticia circuitos soñados ahora febriles, imposibles, vanos, ahogados en plenitud, presos del fuego permanente de negro a negro y yo, escondido del día, maldiciendo cual si ese destino errado fuera mi deber, me veo, al fondo, húmedo de cervezas que consuelan y acompañan mi temida terrible desazón ... por todas esas sensaciones la mente trata de armar un acuerdo contra natura y uno se enfrenta a un amasijo de rutas por Laos, Myanmar o Tailandia a fondo y no deja de pensar que ... ¿cómo decirlo? ... qué sería de mi deber, cómo no errar, cómo encajar posibles 20-25 días extras a la ruta de finales de año, cómo saciar a un espíritu que ya juega en casa. Porque hoy me encuentro con ese dilema y ... ¿acaso no sé qué camino escoger?. Todo será soltar amarras, "laid-back", ir "with the flow" ... ¡qué me lleve el destino, qué me aferre al corazón y juntos venzamos a la febríl suma de sellos en el pasaporte, qué no deje de mirar hacia dentro viajando por fuera, desde la cresta de la espuma de la ola al insondable carbón, parte del útero que esconde, recelosa, la tierra en sus aguerridas y profundas entrañas! y, entonces, quién sabe si ese Laos censurado y ajado sobre mi memoria en historias que acrecientan mi desánimo de estos días sin absolución posible para necios pijos, quién sabe si la añorada Myanmar, ignominia de un mundo sanguinario, asesino, que no repara en paises forjados, moribundos, desahuciados ... o quién sabe si la renovada tierra dorada que me parió en gran medida como presunto humilde aspirante a viajero descubrirá para mí sus ocultos tesoros, radicados a la vera de bellas cascadas en Umphang o Lan Sang y ajenas a etiquetas que solo caben en tantos y tantos milimétricos cerebros humanos. Sea como fuere, y por mor de esas para mi tan indescifrables como incomprensibles tarifas aéreas hoy me encuentro con la posibilidad de alargar mi escapada de fin de año del 28 de Noviembre a mediados o finales de Diciembre (mes vacacional para mí) por apenas 75 euros, juntar permiso sin sueldo laboral con vacaciones, un caramelo difícil de rechazar, otro paso, otro escorzo sufrido para mi bolsillo que ya ni sé cómo va a salir de esta. Y, en fín, que hay está hoy la posibilidad que me da la ruta y que pese a llevar mi idea de futuro a ras de 3 sueños, cerrados a cal y canto en mi memoria pues no será hasta mediados de Octubre cuando mi espíritu y cartera me muestren su fondo y con ello la ilusión de aquella ruta extra que allí comienza. Ahora, Laos, Myanmar o el este tailandés son un entetenido pasatiempo para estos ociosos y calurosos días de verano.

martes, 3 de agosto de 2010

Sichuan

Hablaba un poco más abajo de lo que quedaba por caerse de la ruta y dándole vueltas a la cabeza y por un lado con pena y por otro alegría (excusa para volver) al final dejo fuera Chengdu y alrededores. Hay varias razones, la primera aligerar una ruta ya bastante cargada, en segundo lugar gano días para ir más relajado por el resto de sitios y, por cierto, ajustar un poco más mi exiguo presupuesto. Y luego pues otras muchas razones, lejanía (pierdo 2 días casi enteros en llegar en tren desde Guizhou y salir luego a Yunnan), cansancio que llevaré acumulado y, sobretodo, pero muy por encima de todo, la sensación de que Sichuan necesita mucho más de 6 días para ver un poco de la misma. Tener que dejar fuera sitios como Luodai, Songpan, Jiuzhaigou, Litang (recuerdo otra maravillosa entrada en el blog de Pablo sobre la zona), y un muy largo etcétera de bellos lugares me hace pensar que en el futuro, y si en esta ocasión todo sale bien, estoy en cierto modo obligado a volver por esta zona y unirla a Qinghai, Gansu (Xiahe me tira mucho), Tibet (cuando pase la extorsión y todo sea, al menos, como cuando no hace mucho se podía ir por "libre", con permiso oficial pero sin el tour "completo" de agencia que ahora es indispensable). En fín, que me ha costado muchas vueltas de cabeza, valorar pros y contras pero creo que me va a facilitar mucho las cosas en una ya, espero definitiva, idea de ruta que queda así:


CHINA
Shanghai 4 días
Huangshan y Hongcun-Xidi 6 días
Provincia de Hunan (Wulingyuan, Dehang y Fenghuang) 8 días
Arrozales de Longsheng y pueblos Dong y Miao 11 días
Yunnan este (Yuanyang, Jianshui) 6 días
Yunnan sur (Xishuangbanna) 5 días

TAILANDIA
Isan (de Phimai a Nong Khai) 14 días
Chiang Mai (Loy Krathong) 3 días
Tailandia norte (Nan, Phrae) 6 días

Lo más divertido de todo esto es que, quizás, encontraré algún viajero por el camino que me hable de su Shangri-la, su horizonte por nunca más perdido, la quinta esencia del viaje como dimensión real, por nunca más etérea ... y mandaré todo esto a la porra, empaquetaré los bártulos y, señalando sobre el mapa del Reino Medio, ... "¿por dónde dices que está eso?" ... o, sin viajero anónimo de por medio, quizás sencillamente encuentre un lugar en el que ver pasar la vida, sin agobios, y por alguna extraña razón no consiga desdoblar el papel que marca la ruta ni pensar en que ya va siendo hora de reservar el próximo billete de tren ... porque al final, ¿no es ése uno de los sueños de todos los viajeros?