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"Río Madre", primer libro que resume en leyendas e historia un viaje por la antigua Indochina, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHS0pJWmlHZ0lvZDA

"Trémula Pagoda, Corazón Esmeralda", segundo libro con apuntes y vivencias de varios viajes por Tailandia, disponible en el siguiente enlace:

http://docs.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHc3NxZVk5UUM2S3M

"El viaje es lo de menos", selección de treinta y cuatro textos, redactados en viajes por Asia y América, que conforman el tercer libro:

http://drive.google.com/file/d/0Bx3BulzM-UhHeHlaNXlDN09vaEk/view?usp=sharing

Todos los documentales subidos a Youtube:

http://www.youtube.com/user/Botitas2006

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BLOG LIBRE DE PUBLICIDAD Y PATROCINIOS Aquí no encontrarás espacios publicitarios, y tampoco se va a pretender "colocarte" un seguro de viajes, una agencia o un buscador de hoteles o vuelos. Por supuesto que no se te va a vender nada por puro interés comercial, ni encontrarás referencias a agencias -oficiales o no- de turismo. Aquí no se te va a recomendar dónde dormir o comer, ni siquiera cómo moverte porque gestionar todo eso en destino, compañero/a, es la pura esencia de viajar y ya lo sabes hacer tú solo/a. Yo no te voy a intentar adoctrinar, señalar el camino, robar lo vital: el placer de viajar y descubrir por ti mismo/a. Éste, después de años de recorrido, pretende seguir siendo solo un blog escrito de viajero a viajero/a; un blog de las emociones que, para lo bueno y lo malo, regalan la ruta y la convivencia en otras culturas, con otros seres; un blog donde todas y cada una de las experiencias que se cuentan se han financiado de mi bolsillo, han dibujado la más amplia sonrisa en mi rostro, han rodado por mis mejillas transformadas en lágrimas y siempre, siempre, han marcado el latido en mi corazón; un blog, en resumen, de viajero siempre en construcción que pretende ser tan honesto como respetuoso contigo. Sin engaños, sin publicidad.

miércoles, 29 de julio de 2009

En Krabi

Todavía resuenan en mi memoria las palabras de Pablo (banhoffzoo.blogspot.com). Escribir sobre el final es difícil, pero es escribir sobre el principio. Ese en el que ya estás deseando volver. Aún así se hace duro. Pero aquí es más fácil. La playa queda a 10 minutos y estoy muy lejos de las hordas de turistas, solo hay thais, apuro mi cerveza mientras el conductor de moto-tienda vende las viandas en forma de hortalizas a mae (madre). El olor de bálsamo de tigre llega en oleadas, fuerte, desafiante ... embriagador. La hija de mae pela ajos y el cartero acaba de llegar. Y sigo a 10 minutos de la playa, el olor a Nivea y el gentío vikingo.
El conductor prepara su factura. Los mismos alimentos que devoraré después primorosamente cocinados. Porque no es solo la paz y el aislamiento del lugar lo más especial. El secreto que completa y complementa son sus manos y su arte en los fogones. Mae sabe hacer que te sientas como en casa. Abría los ojos como platos cuando me vió regresar. Sabía que iba a volver. Todo el mundo vuelve, antes o después. Todo el mundo regresa al valle de Leelah, por la paz ... y por ella. Y si, sigo en Tailandia a 10 minutos de una playa muy famosa donde los platos cuestan 3 veces lo que aquí. Solo suspiro porque este reducto permanezca invisible a los ojos de las guías de viaje pero, si no es así, otro lugar similar encontraré, aunque tenga que ser a 20 minutos de la playa. Cuanto más abarcan más buceo en la periferia.
Y ella ya no estaba. Agradecí a la dueña del hostal que me hubiera facilitado su teléfono.
- Ella está en Phuket ¿no? - preguntó levantando las cejas.
Levanté los hombros con pretendida indiferencia. Se sorprendió ... y sonrió.
Al día siguiente la llamé, quizás Phuket no esté muy lejos de Ao Nang pero, en muchos aspectos, está muy lejos del valle de Leelah. Y yo solo quería estar en Leelah. Le prometí que iría a verla en Diciembre. Isaan (y también Buriram) están en mi mente pero sé que allí no la encontraré. No importa. Mai pen rai. Quizás en Bangkok, en Phuket o en Chiang Mai. Tailandia ya no se me hace extensa. Y tengo ganas de volverla a ver. Anytime ... anywhere. Eso va implicito en las tiras que amarran la mochila a mi espalda. Cuando viajar deja de ser deseo y pasa a ser necesidad solo queda esperar y descontar el tiempo.
Sonrio, pido otra cerveza, y me siento afortunado ... mucho.

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